
El periodista Carlos Cuesta ha criticado en su editorial de La Noche de Cuesta, en esRadio, el decreto de regularización de inmigrantes ilegales impulsado por el Gobierno, al que ha calificado de "una auténtica barbaridad" por, a su juicio, la falta de controles y el "efecto llamada" que está generando. "Aquí se lo avisamos. Ese decreto de regularización de inmigrantes ilegales era una auténtica barbaridad. Es una auténtica barbaridad", ha insistido.
Cuesta ha enumerado los motivos de su denuncia: "Porque no tiene controles porque produce un efecto llamada porque no va a controlar especialmente los antecedentes penales, porque no incluye los antecedentes policiales, porque se está haciendo con unos plazos en los cuales no hay manera de comprobar absolutamente nada". Y ha añadido que "la policía no cuenta con medios adicionales" y que "buena parte de los trámites se delegaban en el propio inmigrante", lo que, según ha ironizado, llevaría al solicitante a afirmarlo todo por su cuenta: "Si yo soy bueno, bueno, no el mejor, el mejor".
Efecto embudo
El comunicador ha defendido que el diseño de la regularización no provocaría una llegada "sobre cualquier colectivo", sino un "efecto llamada" específico. "Si nosotros rebajamos de una forma drástica los controles sobre los antecedentes penales y todo el resto de países en la Unión Europea los incrementan, pregunta sencilla de responder, ¿verdad? ¿A dónde van a venir?", ha planteado, antes de concluir: "Vamos a producir un efecto llamada o un efecto embudo".
En esa línea, Cuesta ha afirmado que el incentivo afecta, precisamente, a quienes serían rechazados en otros países: "Van a venir todos otra vez nuestro, pero todos, no los inmigrantes que quieran venir a trabajar. No, no, no, no. Aquellos a los cuales se les revoquen todos sus intentos de entrada en otros países". Y ha señalado cuál sería el motivo principal: "Los antecedentes penales. Bueno, pues ya sabemos qué es lo que nos va a venir".
Respuesta de Pedro Sánchez
Durante el editorial, Cuesta ha reproducido la intervención del presidente del Gobierno sobre el decreto, asegurando que Sánchez "tiene otra explicación" y que ha vinculado las críticas al "odio". En concreto, ha citado la frase: "En España no sobra nadie. Si tiene que sobrar algo, es precisamente su odio".
El periodista ha rechazado esa lectura y ha asegurado que su descripción se limita a lo que contempla la propia norma: "Lo que yo acabo de decir está directamente recogido en el decreto de regularización de inmigrantes ilegales". En su exposición, ha puesto el foco en los plazos: "Literalmente hay plazos de un mes en países que serían incapaces de hacer administrativamente nada en menos de seis meses", y en la identificación del país de origen: "El sitio, además, que tendría que emitir esos certificados, lo pasa a elegir en muchísimas ocasiones el inmigrante. ¿Por qué? Porque si destruye su documentación, no sabemos de qué país procede".
Cuesta ha descrito un escenario en el que, según su relato, el certificado no llegaría o podría ser falseado: "Lo lógico será evidentemente que no respondan", "lo que nos envían sea una chufla" o que el documento "lo reciba el propio inmigrante, con lo cual prepárense para las falsificaciones por todas partes". Y ha rematado con el mecanismo final que, según ha explicado, prevé el procedimiento: "Coge el inmigrante un papel como estos que tengo yo aquí, firma con el nombre que le dé la gana porque no sabemos quién es. Firma con origen en el país que le dé la gana porque no sabemos de dónde viene. Dice que no tiene antecedentes penales porque lo dice él, firma y lo entrega y según la norma, hay que aceptarlo".
Suecia como comparación
El presentador ha contrapuesto la regulación española con la reforma que, según ha expuesto, se prepara en Suecia. Ha subrayado la diferencia de plazos: "Ellos ocho años, nosotros cinco meses". También ha enumerado requisitos como "disponer de un ingreso mínimo", "aprobar un examen de lengua y cultura sueca" o no haber recibido ayudas sociales en los últimos tres años: "Ni una asistencia para guardería. Ni un ingreso mínimo vital. Ni una renta de nada. nada, nada".
Cuesta ha citado además la idea que ha atribuido al ministro sueco Johan Forsell: "La ciudadanía sueca debe significar mucho más de lo que significa hoy en día", y ha sostenido que ese enfoque sería tachado de racista en España. "¿A este señor Pedro Sánchez cómo le llama? ¿Racista? Me imagino. No, porque va a resultar que defiende Suecia", ha ironizado.
Pasaportes destruidos
En el tramo final, Cuesta ha asegurado que el cambio normativo ya estaría siendo explotado por redes de inmigración ilegal: "Esta información la tienen las mafias. Obvio". Y ha sostenido que "se está disparando la destrucción de pasaportes o la supuesta pérdida de pasaportes por parte de ciudadanos extranjeros" para impedir la verificación del origen y que termine imponiéndose la "declaración responsable".
"Así le llaman al papel en el que el inmigrante firma que ha entrado, que está aquí, que está encantado y que no tiene antecedentes penales y que por tanto se va a quedar aquí. ¿Por qué? Pues porque lo dice él", ha resumido Cuesta, que ha concluido denunciando que, pese a su argumentación, el Gobierno atribuye "racismo" a quien critique el decreto: "Pero según Pedro Sánchez, todos somos racistas".
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