
Carlos Cuesta ha denunciado en esRadio, durante su editorial en La Noche de Cuesta, que la tragedia de Adamuz no es un accidente fortuito, sino la consecuencia de una política sistemática de recortes, reutilización de materiales y decisiones que han puesto en riesgo la vida de los ciudadanos durante años.
Cuesta ha comenzado señalando que hoy se lamenta una nueva víctima del accidente de Adamuz, que estaba en la UCI y ha fallecido esta tarde, sumando ya 46 fallecidos. Mientras tanto, Óscar Puente aseguró ayer que cuando oye que le piden dimitir es como "como quien oye llover".
El editorial subraya que el Gobierno ha anulado hasta 15 exigencias de explicaciones por accidentes ferroviarios en el Parlamento desde 2023. Sin embargo, Puente insistía en que "todo se ha hecho bien". Según correos intervenidos por la UCO, el plan de reducción de costes de Adif para 2020 superaba los 95 millones de euros. Pero Puente reiteraba que "no se ha reducido el mantenimiento".
El funeral y el acompañamiento político
Carlos Cuesta ha destacado la hipocresía del Gobierno respecto a las declaraciones de María Jesús Montero, en las que apelaba a la presencia del Ejecutivo en el funeral: "El Gobierno estuvo en el funeral de las víctimas, ha estado todo este tiempo acompañándolas, y por tanto estuvimos donde tuvimos que estar trabajando buscando soluciones", sentenciaba la ministra de Hacienda.
Además, Cuesta no ha querido pasar por alto la cobardía de Pedro Sánchez al no acudir al funeral: "Pedro Sánchez no tuvo la valentía, al menos el respeto o el decoro, de presentarse en el funeral de las víctimas. Tenía miedo; igual que ocurrió en Paiporta, decidió que casi era mejor ni tan siquiera presentarse", sentenciaba el presentador.
Y recalcando que: "Las víctimas dejaron clarísimo que la única presencia que querían allí era la de Dios".
El editorial ha ironizado sobre la distancia entre la asistencia y la responsabilidad real: "Pero muchos se preguntan: ¿de verdad este acompañamiento compensa años de descuido sistemático de nuestras infraestructuras?".
Recortes, materiales peligrosos y alertas ignoradas
Cuesta ha entrado de lleno en el estado de la red ferroviaria, denunciando la rebaja real de la inversión en diez años de un 42,5%. Se reutilizan balastos viejos, se mezclan raíles de 1989 con nuevos, traviesas sin renovar, soldaduras no recomendadas y alertas de los maquinistas sobre vibraciones continuas que "nunca jamás fueron escuchadas".
Además, las peticiones de los ferroviarios de auditorías por desperfectos fueron desoídas, los pliegos de Adif indicaban de forma errónea los tipos de soldadura, cuatro de los siete trenes de revisión estaban parados y las revisiones teóricamente integrales no lo eran. Todo esto mientras la cifra de accidentes se había duplicado en los últimos años, y nadie hacía caso.
El editorial, además, ha ampliado el foco al estado de las carreteras: el 52% necesita reparaciones, el 32% tiene desperfectos urgentes y el déficit en inversión supera los 15.600 millones de euros. "Cada kilómetro sin mantenimiento es un riesgo para la población", ha subrayado Cuesta.
La España del riesgo hidráulico
Cuesta también ha abordado la situación de las presas, citando informes de octubre de 2025 de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil. De las 375 presas estatales, 112 presentan deficiencias graves, el 75% requiere estudios complementarios de seguridad y el 65% necesita renovar los sistemas de auscultación y vigilancia.
🔴 #Editorial de @carloscuestaLD: Tras el caos ferroviario, los expertos alertan del grave riesgo de las presas pic.twitter.com/wxbfc7k4y2
— La Noche de Cuesta (@lanochedecuesta) January 30, 2026
Además, en la mitad de las presas es imprescindible rehabilitar los desagües de fondo, y tres cuartas partes carecen de plan de emergencia: no hay sirenas, señalización de evacuación ni protocolos activos ante un riesgo de colapso. El 40% de estas presas están clasificadas como de Categoría A, es decir, su ruptura podría causar daños graves a la población. Mientras tanto, la inversión pública en seguridad hidráulica ha caído un 57%, y la ejecución de los proyectos previstos se ha reducido un 29%.
Las promesas vacías del Gobierno
Para Cuesta, la muerte de cada víctima en Adamuz es la consecuencia de decisiones políticas que priorizan la apariencia sobre la seguridad. "No se trata de un accidente aislado; es el resultado de una gestión sistemática que ha dejado a España al límite: trenes en mal estado, carreteras deterioradas y presas potencialmente peligrosas".
El editorial ha cerrado con un mensaje claro y directo al Gobierno: "Mientras se promete acompañar a las víctimas, la realidad demuestra que el abandono y la falta de inversión convierten cualquier infraestructura en un riesgo real. La pregunta que queda es: ¿cuántas tragedias más harán falta para que se escuche a quienes denuncian el peligro en nuestras vías, carreteras y presas?".
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