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El vino, otro sector en crisis: “Empezamos la vendimia y no hemos embotellado la del año pasado”

El sector del vino es otro más que está atravesando una situación límite por la crisis económica y los problemas derivados de ella.

La Noche de Dieter

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Xavier Cepero, director general de la Bodega Castell del Remei, de Lérida, ha explicado en La noche de Dieter, el momento dificilísimo al que se encuentra su sector que tiene que lidiar con problemas insólitos como, por ejemplo, la falta de botellas de vidrio: "Hoy mismo hemos empezado la vendimia, adelantada por las altas temperaturas, y todavía no hemos tenido botellas suficientes para embotellar la del año pasado", ha dicho, explicando las dificultades que están pasando muchas bodegas con ese elemento tan importante para su negocio. "Han subido los precios dos veces un 10% y otra un 15%, hay un problema de suministro muy grave", decía.

Y no es lo único que se complica: "Etiquetas que se entregaban en un mes me han tardado ahora seis y hay cosas tan sorprendentes como que cajas de madera o corcho, que están ahí hechas, también nos cuesta que nos lleguen".

Por supuesto muchos de estos problemas acaban saldándose con aumentos de coste que, además, la bodega no puede trasladar a sus clientes: "Yo no puedo repercutir todos los precios porque tengo contratos a largo plazo que no puedo cambiar, así que muchos incrementos tenemos que absorberlos".

En su caso, a todo lo anterior se suman lo que no les está dando la naturaleza: "La vendimia va a ser más corta porque aquí en Cataluña no ha llovido en un año". Esto va a suponer que se produzcan "menos kilos y menos litros" pero para las que serán necesarias "las mismas horas de trabajo". Según sus cálculos se va a tratar de una vendimia "un 20% inferior" pero con los mismos costes o incluso más, ya que el "incremento acumulado" en el gasto que ha sufrido "supera el 35% y además tenemos una inflación del 10% que voy a tener que compensar de alguna manera a mis empleados". La conclusión es obvia: "Así los números no salen".

Para colmo, los poderes públicos no ayudan lo más mínimo: "Las administraciones están completamente ausentes, sólo están pendientes de recaudar –ha lamentado– y de hacer mucha reglamentación" que en su sector es asfixiante e incluye "cosas tan absurdas como que no puedo enviar vino a Perpiñán –a sólo unos kilómetros al otro lado de la frontera – porque es otro país".

Sin embargo, a pesar de todas las dificultades ha asegurad que "antes de despedir gente haremos cualquier cosa" ya que para su empresa "el capital humano es muy importante", ha dicho mostrando sus esperanzas de que todo este escenario sea "coyuntural" y lograrán "salir adelante".

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