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Federico Jiménez Losantos felicita a Don Florencio: "La persona más decisiva en mi vida"

Federico felicita al fundador del colegio San Pablo de Teruel, "pocas veces en la vida se encuentra uno con una persona tan decisiva".

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"Hay personalidades que no brillan, dejan que brillen los demás". Por eso es tan importante ser agradecido y que los que han podido brillar se lo reconozcan. Federico Jiménez Losantos desde los micrófonos de esRadio felicita a Florencio Navarrete, Don Florencio, fundador y director del colegio San Pablo de Teruel, la "persona más decisiva en mi vida" y que "nunca quiso figurar". Federico explica que Florencio Navarrete "fundó en el año 1966 el colegio San Pablo en el que estudié, que ha sido decisivo en mi vida porque todo lo bueno o lo malo que haya hecho, fundamentalmente lo bueno, viene del colegio San Pablo".

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Florencio Navarrete ante el colegio San Pablo.

"Creó de la nada el colegio como se ve en las fotos, hombre católico, liberal, de costumbres además". Un colegio al que fueron a parar "los becarios de la provincia de Teruel, para lo que había que sacar una media de más de 7". Federico llegó a aquel colegio con 15 años, lo visitó "junto mi padre, que ya estaba muy mal y murió al año siguiente, porque quería ver el colegio a donde yo me había empeñado en ir".

Un colegio al que no sólo Federico estaba loco por entrar, sino toda una generación. "Teníamos tantas ganas del colegio, Efigenio Pérez, Vicente Fernández, Joaquín Carbonell, Pepe Lizana... que nos íbamos a ver las obras, a ver si terminaban porque iba a ser un colegio totalmente nuevo".

Tan nuevo que "era un colegio autogestionario, lo llevábamos los alumnos". De esa forma, "al cumplir los 17 años me nombraron jefe de estudios, heredando el puesto de Jesús Oliver y José Antonio Labordeta". Federico recuerda algo que dice la novela Años Luz de Jame Salter, "en la vida hay años luz y esos años te iluminan el resto de la vida". En el caso de Federico "entre mis 15 y mis 17 años fueron mis años luz en el colegio de Florencio Navarrete".

Federico recuerda que "naciendo en un humilde pueblo remoto de las montañas de Teruel, hijo de un zapatero y de una maestra, gracias a una beca del franquismo pude estudiar el bachillerato y pude leer lo que no se leía ni en la universidad gracias al San Pablo y gracias al instituto Ibáñez Martín".

Todo fue a partir de "Don Florencio porque crea un colegio donde profesores que acababan de aprobar sus primeras oposiciones tenían allí su segunda casa. Miles de chavales de Teruel le debemos nuestra condición adulta a Don Florencio Navarrete porque sin él jamás se habría dado el milagro de San Pablo. Y nunca jamás quiso aparecer en una foto".

Un colegio en el que puso a "educadores como José Sanchís, José Antonio Labordeta, Jesús Oliver... hubo un grupo de profesores tan bueno en el instituto, mi adorada profesora de francés, su marido que era el de filosofía, los de dibujo que me regalaban el aprobado para que no perdiera la beca..." Unos profesores que demostraron "su verdadera vocación pedagógica creando de la nada en Teruel, la provincia más perdida de España, un centro educativo extraordinario".

Y todo gracias a Don Florencio sin el que no hubiera sido posible "todo el teatro que hicimos con Sanchís y Labordeta, quedamos segundos en el teatro con 15 años que fuimos con La zapatera prodigiosa con Carmen Magallón, mujer extraordinaria que ahora es profesora e investigadora de ciencias". También "todo el fútbol que jugamos llegando a clasificarnos para campeonatos nacionales, hay varias fotos en las que estoy hasta con Don Florencio, aunque aparezco de delantero centro, jugaba más bien de interior derecha".

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Federico, en la parte inferior izquierda, con Don Florencio, en la parte superior derecha.

En aquel colegio San Pablo, con Labordeta, Sanchís... y alumnos tan brillantes como Manolo Pizarro, "hacíamos teatro, cantábamos, teníamos programas de radio, una página en el periódico local, nuestra propia revista..."

Tal era el nivel del colegio, que "cuando llegué a Zaragoza me fichó directamente el PC porque estaba leyendo La historia social de la literatura y el arte, de Arnold Hauser". En aquel momento Federico ya había en la biblioteca de su colegio a Kafta, Proust, Los Vagabundos del Dharma de Kerouac.

Por todo ello, "Don Florencio, felicidades por sus 90, no se me olvidará nunca porque pocas veces en la vida se encuentra uno con una persona tan decisiva y que sin embargo no aparece en ningún lado. Te das cuenta luego, de mayor, la importancia que ha tenido. Espero que cuando cumpla 100 años yo esté aquí para felicitarlo. Muchas felicidades Don Florencio".