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En Clave Rural: Ataques franceses a camiones españoles

María Santos repasa la actualidad centrada en los ataques franceses a los camiones de vino español mientras llega la patata vieja francesa.

En Clave Rural

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

Empezamos tempranito el repaso a una semana muy variada desde el punto de vista informativo.

Los ataques franceses a los camiones de vino español que atraviesan el país vecino para comercializar nuestros caldos han vuelto a producirse este mismo martes en el sur de Francia al tiempo que se celebrara en Madrid una reunión entre los Gobiernos de ambos países para crear un comité Mixto que acerque posturas y evite estos ataques que en nada tienen que ver con anomalías en el vino español y que atentan contra la libre circulación de mercancías en territorio comunitario.

Sin duda una buena noticia para el sector que ya espera que el comité empiece a rodar el próximo 25 de julio en París.

Y si nuestro vino sale a la conquista del mercado galo, entre otros, a nosotros nos invade la patata vieja francesa.La distribución la comercializa como “patata lavada” confundiendo a los consumidores. Son patatas más económicas pero también con una peor calidad nutricional y organoléptica, los consumidores españoles menos exigentes que los europeos las adquieren y aceptan sin más, perdiéndose el sabor que ofrece una patata nueva producida en España. De hecho el 70% de nuestra patata nueva se exporta. Y la francesa no solo confunde al consumidor sino que tira de los precios en origen de la nuestra.

Ese problema de los precios lo comparte el sector de la cebolla que ve amenazada su temporada con cotizaciones insostenibles, nada menos que 8 céntimos de euro el kilo.

Parece ser que la razón de esta situación es que se prefiere comprar cebollas de Egipto, Israel, Chipre, Chile o Perú, por lo que tanto producto importado fuerza a bajar el precio del producto autóctono. El resultado es que se plantea destruir las cosechas, ya que se sufrirán menores pérdidas que si se tratase de comercializar la producción, ya que hay que pagar la recogida y el transporte.

Los que no lo llevan nada mal, y se agradecen buenas nuevas, son los productores de ajo que estiman que las condiciones climáticas y el aumento de hectáreas dedicadas a este cultivo se traducirán este año en una “cosecha récord” que puede llegar incluso a las 220.000 toneladas. Cifras derivadas del incremento de la superficie cultivada y muy buenas perspectivas internacionales ya que la mermada producción de ajos chinos nos da margen para reconquistar cuota de mercado en países tan importantes como el estadounidense.

Vamos a analizar la trascendencia de la sentencia del Tribunal Supremo que ha suspendido cautelarmente la multa impuesta a la Comunidades Autónomas de Castilla y León, Extremadura, Rioja y Galicia por responsabilidades por incumplimiento del Derecho de la UE que afectaban a los fondos agrícolas europeos Feaga y Feder, en concreto al coeficiente de admisibilidad de pastos. Bruselas sancionó a España por estos pagos y el Estado derivó la multa a las Comunidades Autónomas, el sector teme que terminen recayendo en sus bolsillos. A la espera de lo que decida el Tribunal de justicia de la Unión Europea al respecto ya se espera que el Supremo suspenda también en las próximas semanas las multas impuestas a la Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla La Mancha.

Y para no dejar de hablar del sector ganadero lo hacemos con unos luchadores que se reinventan para sobrevivir, lo cunicultores, productores de conejo que han apostado por recuperar su posición el los hábitos de consumo con una extensión de norma a la que todo el sector aportará fondos para hacerse un hueco en los lineales y neveras y retornar a un consumo que les permita seguir produciendo.

Y con estas temperaturas no nos hemos podido resistir y hemos querido adentrarnos empujados por Mondelo y Con los pies en la Tierras entre campos de sandía, que aunque ya entramos en los lineales tempraneras tiene los días contados para meterse de lleno en la campaña estival donde, sin duda, con o sin pepitas, es la reina de la sobremesa.