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De aquí para allá: Siracusa

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren lo que hay que visitar, ver, hacer y comer en Siracusa.

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Al Sudeste de Sicilia se encuentra la ciudad de Siracusa, capital de la provincia del mismo nombre y referente de la Magna Grecia. Así se llamaba el conjunto de tierras y enclaves que los griegos colonizaron entre los siglos VIII y VI a. C. en el Mediterráneo Norte. Sur de la península italiana, islas occidentales e incursiones al extremo occidental. Corinto fue el germen de Siracusa, pero pronto llegarían cartagineses y romanos a hacerse dueños de templos y civilización. Siracusa sufrió el vaivén de las guerras en el Mediterráneo. Sin embargo ,ha podido conservar vestigios y monumentos de su cultura histórica que no podemos dejar de lado.

Visita

La pequeña isla de Ortigia es el origen de su desarrollo urbano. Se encuentra unida a tierra firme por dos puentes. En ella se mezclan la tradición grecorromana y su desarrollo y apropiación hasta el Barroco. Es fundamental visitar tres plazas:

La Plaza Pancali, junto al teatro de Apollo.

La Plaza del Duomo, la más interesante, con el ayuntamiento y la catedral que nos depara un verdadero tesoro interior que va desde una cella romana a una portada barroca.

En esta isla hay restos de un castillo, la Plaza de Arquímedes, varias iglesias y bonitas vistas.

Neópolis y alrededores. Aunque parezca chocante, la Neópolis, es decir, la posterior urbe a la colonia, conserva grandes restos arqueológicos: El teatro griego; el anfiteatro romano, la oreja de Dionisos… y otros vestigios de un pasado que puede disfrutarse en ese Gran Parque Arqueológico de Siracusa que tiene su plasmación en el Museo Regional Arqueológico.

Las catacumbas de San Giovanni o la iglesia de Santa Lucía son apenas un recuerdo de la historia y el desarrollo cultural de Siracusa.

¿Dónde comer?

Don Camillo. En la preciosa isla de Ortigia, corazón de la Siracusa antigua, en una casa antigua con techos abovedads de piedra cocina desde hace ya 30 años Giovanni Guarneri, con un estilo muy clásico y muy siciliano a la vez, en una de las buenas mesas de la ciudad. Muy buena bodega. Crema de almendras con gambas fritas en costra de tinta de pulpo, espaguetis con gambas ye erizos de mar, filete de atún con mermelada de pimientos rojos, selección de quesos sicilianos.

O'Scinà. También en Ortigia, también en una casa antigua cuyas paredes de piedra se han dejado desnudas, en este caso se trata de un restaurante mucho más sencillo y juvenil, con una cocina siciliana sin tapujos ni sofisticaciones. Clásica 'parmigiana`de berenjenas con salsa de tomatitos de Pachino, los sabrosísimos tomates sicilianos; tallarines con mejillones y almejas, pez espada empanado con patatas al orégano y ensalada de judías verdes, y para terminar un helado de pistacho con granada.

Piano B, subtitulado 'Casual Food'. A pocos metros de los puentes que llevan a Ortigia, es una 'pizzeria' moderna reseñada por los colegas de la revista L'Espresso como una de las mejores del país. Pero tambièn ofrece carnes rojas (argentinas o de la gran raza bovina del norte de Italia, la chianina), excelentes chacinas, y sus pizzas son tanto de estilo romano como napolitano. De postre, bolitas de pasta con miel fritas, los 'struffoli' típicos del sur de Italia.

Beber

Con uvas autóctonas como las nerello mascalese, nerello cappuccio y noceras,y los suelos volcánicos del Etna, los vinos sicilianos son de una gran originalidad y a menudo magníficos. Por ejemplo, los tintos de Cos, de Arianna Occhipinti y de Faro Palari.