Menú

De aquí para allá: Pedraza

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren esta entrañable localidad segoviana y lo que hay que hacer y visitar allí.

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

Pedraza, situada a 37 km. de Segovia, en la Sierra norte, tuvo una historia trascendental en la Edad Media y Moderna. Actualmente conserva su patrimonio de manera cuidadosa. Sus 500 habitantes se ven superados ampliamente por los turistas y el personal de rodaje de películas y spots publicitarios, su fama como lugar de rodaje se remonta a los años 20 del siglo pasado.

Su origen se sitúa en época celtíbera (restos del S. IV a. C.) y también tuvo ocupación romana. La primera fortaleza es de origen árabe, pero pasa a ser cristiana en el S. X y repoblada en el S. XI. Es época de frontera. Posteriormente, los Herrera dan paso a los Velasco, en el S. XV. Son los condestables de Castilla que tienen gran poderío en un lugar de gran tradición lanar. Hasta el S. XVIII la Mesta y la pañería tuvieron gran importancia. A partir del S. XX se convierte en lugar turístico y cultural muy apadrinado por pintores e intelectuales.

Para la visita hay que ir a la Puerta de la Villa. Entrada a Pedraza. Portalón de madera y torre vigía de la muralla. S. XIII-XV. Cárcel de la Villa , junto a la Puerta. Estancias lúgubres. S.XIII-XVI

Castillo. Fue uno de los más importantes de Castilla, destaca, sobre todo, la torre del homenaje S. XI-XV. Perteneció a los Herrera y a los Fernández Velasco, duques de Frías y Condestables de Castilla, quienes lo dotaron de nobleza e importancia política tuvo prisioneros de alta alcurnia, como la familia de los reyes de Francia-. En 1926 fue comprado por Ignacio Zuloaga. Restauró la torre del Homenaje como taller. Hoy alberga un pequeño museo con obra suya obra.

Plaza Mayor. Porticada con columnas de piedra. Incluye Oficina de información turística, para visitas guiadas; Ayuntamiento, con algunas piezas de excavaciones y la Iglesia de S. Juan con torre románica y gran parte del edificio con intervenciones barrocas. Es lugar de festejos y conciertos.

Calle Real. Empedrada, con casas nobles. Museo en la Torre de la Cárcel. Centro de Interpretación del Águila Real en una ermita habilitada. Como plató desde "La aldea maldita" a la fabada Litoral.

¿Dónde comer?

La Olma. Ay, la olma –que es un olmo muy grande, en Castilla– de Pedraza, matada como casi todas las demás por la siniestra grafiosis... Al menos, este encantador restaurante nos la recuerda. Y su excelente cocina sobrepasa el 'sota, caballo y rey' castellano: pichón asado en dos texturas (pechuga dorada y crujiente y muslo deshuesado), ensalada de confit de pato y vinagreta de frutos rojos, capón de Sanchonuño en pepitoria... y cochinillo y cordero, claro está. Un postre fastuoso: hojaldre caramelizado relleno de frutos del bosque salteados y crema de naranja.

El Yantar de Pedraza. Ni más ni menos que lo típico de toda la vida en Pedraza. Casa vieja con encanto, judiones de La Granja lechazo, cochinillo. Y algo más, claro: cecina de León, huevos fritos con patatas y chorizo, Postres caseros muy correctos aunque sin gran imaginación (tarta de queso, arroz con leche). Básico, pero correcto.

La Tejera de Fausto (en Requijada, a 7 kms.). Una casita sencilla, con nueve habitaciones simpáticas donde reposar respirando aire serrano, y una buena cocina sencilla. Picadillo al vino blanco, solomillo de ternera, y naturalmente cordero y cochinillo asados en horno de leña, aunque éstos hay que encargarlos previamente. Se termina con un biscuit helado con natillas y chocolate caliente o un ponche segoviano, claro.

Beber

¡Los vinos segovianos! Que sí, que existen. Los tintos de Valtiendas, anejos a la Ribera del Duero, y los blancos de Nieva y Santiuste, adscritos a la denominación de origen Rueda... o no, como el mejor de ellos, el Ossian, que es vino de la tierra de Castilla y León. Un buen tinto: el Duratón Syrah, de Valtiendas.