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Franco en abril del 36: “Aún está a tiempo de salvar la República”

Federico Jiménez Losantos y César Vidal repasan en Es la Mañana de Federico los últimos meses de vida de la II República. Nos explican cómo Franco no era partidario del alzamiento militar.

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Breve Historia...La contrarrevolución Es la Mañana de Federico

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En semanas anteriores, Federico y César nos han explicado en Breve historia de España... cómo la izquierda desestabilizó el gobierno de la derecha, cómo llegó el Frente Popular de forma fraudulenta al poder y las medidas revolucionarias tomadas en los primeros días de gobierno izquierdista.

Esta semana se centran en los últimos momentos de vida de la República antes del alzamiento militar y cómo se fraguó la conspiración. "El 8 de marzo del 35, explica César Vidal, se reúnen un grupo de militares en casa de un agente de cambio y bolsa y diputado de la CEDA, José Delgado y Hernández de Tejada. Allí estaban Franco, Orgaz Fanjul, Varela, Mola, Quintela... pero no llegaron a ningún acuerdo porque Franco consideraba que no hay que ir a ningún golpe, que es una solución última. Se oponía totalmente porque consideraba que había que respetar la legalidad".

Muestra de ello, lo ve César Vidal en la carta que manda Franco a Casares Quiroga el 23 de abril en la que le dice que Todavía está usted a tiempo de frenar la revolución y salvar la República. Franco, apunta Vidal, cree que el gobierno republicano puede parar la revolución. Federico asegura que "si Garzón supiera algo de historia, sabría de esa carta de Franco y los elogios del socialista Indalecio Prieto al militar desde Cuenca".

Para César Vidal "el prestigio de Franco era indiscutible entonces". Pétain decía que "con él como director de la Academia General Militar de Zaragoza, ésta llegó a ser la mejor de la Europa continental". Vidal apunta además que "existe una película francesa llamada La Bandera dedicada a Franco y a la Legión. Tiene mucho prestigio por sus campañas en África y por reformar el ejército". Federico asegura que "Indalecio Prieto tenía muy buen concepto de Franco porque pensaba que respetaría la legalidad y no se uniría al alzamiento".

Lo que hizo que comenzara la conspiración, según César Vidal, fueron hechos como "los planes de Largo Caballero en abril del 36 de dar un golpe para las elecciones municipales de ese mes, el Gobierno decidió al final que no hubiera elecciones". El segundo motivo es que "Largo Caballero pide la disolución del ejército y su sustitución por milicias armadas de izquierda y el tercero que Alcalá Zamora es derribado y sustituido por Azaña".

Esos hechos hicieron que "el general Mola se lanzara totalmente a la piscina. A finales de abril escribe su instrucción reservada nº 1 que dice que con las circunstancias que hay y viendo que aquello tiene un aspecto totalmente revolucionario, solo hay una solución: una reacción en extremo violenta que provoque una paralización de la revolución del Frente Popular y la instauración de una dictadura militar republicana que conserve la bandera republicana y mantenga la libertad de culto".

Mentiras de la historia: el alzamiento fue fascista

"El 18 de julio no hubo un golpe militar fascista", sentencia Vidal, que agrupa las organizaciones que se sumaron a la conspiración contra el gobierno del Frente Popular en cinco tendencias:

1- La del general Mola que "apuesta por una dictadura republicana a la francesa en la que los militares dan un golpe para frenar la revolución e instauran una dictadura militar que sosiegue la república respetando cosas como la libertad de culto y evitando la restauración monárquica".

2- La de Comunión Tradicionalista, Los Carlistas, "que tratan de traer a un rey carlista".

3- La de los monárquicos alfonsinos, "es muy agresiva y muy minoritaria. No pensaban en una dictadura fascista, querían la restauración de Alfonso XIII".

4- La de Falange, "que es la única de corte fascista pero al estilo español. Vinculada con Mussolini, de hecho hasta José Antonio cobraba un sueldo del dictador italiano".

5- La de la gente de orden que quería sobrevivir. "Desde el pequeño agricultor a la gente que iba a misa o personas que estaban espantados por lo que hacían las fuerzas de izquierda unidas con la de los separatistas".

Los grupos perseguían cosas distintas, lo que según César Vidal "estuvo a punto de hacer fracasar el golpe. Por ejemplo, mientras José Antonio insistía en que Falange tuviera un peso que no podía tener en términos numéricos y sociales, los de Comunión Tradicionalista insistían en traer a un rey carlista". Entre junio y julio "Mola estuvo pensando en pedir el paso a la reserva porque no hacía carrera de falangista y carlistas".

Tan cansado estaba de la desunión, relata César, que "mandó una carta el 9 de julio, una semana antes del inicio de la guerra, al carlista Fal Conde diciéndole:

"Al recibir su carta de ayer he adquirido el convencimiento de que estamos perdiendo el tiempo. El precio que usted pone para su colaboración no puede ser aceptado por nosotros. Al ejército le interesa la salvación de España, nada tiene que ver con la ambición de los partidos. Recurrimos a ustedes porque contamos únicamente en los cuarteles con hombres uniformados que no pueden llamarse soldados. De haberlos tenido nos hubiéramos desenvueltos solos. El tradicionalismo va a contribuir con su intransigencia de modo tan eficaz como el Frente Popular al desastre español. De cuantos han actuado en esta aventura, la única víctima voy a ser yo. Será el pago a mi buena fe".

La unión final de los diferentes grupos es, explica César, el asesinato de Calvo Sotelo, líder de la oposición, por parte del PSOE. Se dan cuenta de que la alternativa a la unión es que los maten".

César Vidal nos recomienda:

Título: "LA COMPAÑÍA DE ALMOGÁVARES"
Autor: Ángel Boya Balet
Nº de páginas: 333 páginas
Editorial: Cultura y Solidaridad

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