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Ensalada de pulpo sobre garbanzos

Víctor de la Serna nos da una nueva receta de Abraham García. 

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La receta: Ensalada de pulpo Es la Mañana de Federico

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Ingredientes (para 6 raciones):

  • 600 grs. de pulpo cocido, mejor cuanto más grande.
  • Una berenjena grande
  • Media cebolleta
  • Tres hermosos tomates
  • Una pizca de comino
  • Un diente de ajo
  • El zumo de un limoncillo verde
  • Aceite de oliva
  • Sal gorda
  • Para los garbanzos:
  • Medio kilo de garbanzos
  • Una cebolleta
  • Un puerro
  • Un pequeño tomate
  • Una zanahoria
  • Una ramita de apio
  • Dos hojas de laurel
  • Tres dientes de ajo

Elaboración:

Tras el preceptivo remojo, de no menos de diez horas, cubra los garbanzos con agua mineral. Y en la presurosa olla express, cuézalos en la buena compañía de las verduras citadas, másel regio laurel y la necesaria sal gorda. Transcurrido su tiempo, déjelos enfriarse dentro del caldo.

Luego, escúrralos y reserve el mencionado caldo vegetal para futuras y excelentes sopas. Así escurridos, déjelos enfriar dentro de la nevera.

Sobre la azulada llama, aburra a la berenjena haciéndola girar hasta que, semiasada, emule la faz de Baltasar (o mi futuro). En esa negrura, lávela bajo grifo y cortada en trocitos, tritúrela con la túrmix en compañía de generoso aceite, el zumo de limón, medio ajo peladito, un gruesa rodaja de cebolleta, un saludo de comino y algo de sal gorda (no le reprocharé si añade a lo anterior un acento de aceite de sésamo).

Pelados o no, corte los grandes tomates en finas lonchas y como si de un carpaccio se tratara (su color casulla evoca ese nombre), cubra con ellas el fondo de amplios platos. Disponga en su centro los garbanzos y cúbralos con la untuosa salsa, que mostrar á la apetecible textura de un humus o un ajoblanco. Por último y sobre lo anterior un palio de marmóreas y finas rodajas de pulpo. Para que precisar que tan suculenta ensalada no desmerecería si cambiamos al 'ocho patas' por atigrados langostinos previamente cocidos y peladitos. O voluptuosas zamburiñas apenas doradas a la plancha. Y por qué no plebeyos mejillones (o berberechos) abiertos al vapor, liberados de sus valvas, obviamente, y fríos. Mejor aún, tersos, sabrosos lomos de sardina o chicharro poquito marinados.

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