En una nueva entrega de Prohibido contar ovejas en Es Radio, el presentador Felipe Couselo nos sumerge en el universo musical y narrativo de la aclamada serie de televisión The Boys, centrándose especialmente en su tercera temporada. La producción destaca por su ácida crítica hacia la hipocresía corporativa y el mercantilismo de la cultura "woke" que promueve la multinacional Vought International. Couselo analiza cómo la música sirve de contraste perfecto para desenmascarar las mentiras del relato oficialista de los superhéroes, quienes en realidad actúan como un oligopolio corrupto y desalmado protegido por las élites mediáticas y políticas.
La temporada arranca con el clásico Uptown Girl de Billy Joel, que ilustra la aparente felicidad de la pareja formada por Hughie Campbell y Annie January, conocida como Starlight. Sin embargo, bajo esta fachada de optimismo y colores pastel, se esconde la siniestra realidad de una clase política manipuladora y totalitaria personificada en la congresista Victoria Neuman, una aparente defensora de los derechos ciudadanos que oculta oscuros secretos. Este contraste musical ejemplifica a la perfección cómo la serie ridiculiza las narrativas buenistas diseñadas para adormecer a la población frente al abuso de poder estatal y corporativo.
Uno de los momentos más singulares de esta temporada está protagonizado por Kimiko, quien experimenta una fantasía musical al ritmo de Dream a Little Dream of Me, interpretada tanto por la propia actriz Karen Fukuhara como en su versión larga de Anne Reburn. Couselo destaca la genialidad de esta escena, donde la crudeza de la violencia y el escapismo mental de un personaje que anhela la normalidad se fusionan con la música clásica norteamericana, demostrando el extraordinario abanico de recursos narrativos con el que cuenta la serie para dotar de alma a sus personajes en medio de la barbarie.
El programa continúa repasando la banda sonora con el tema original Rock My Kiss, interpretado por el personaje Supersonic y su antigua banda juvenil de la corporación Vought. A través de este tema y del concurso televisivo diseñado para elegir a los nuevos integrantes de Los Siete, la serie lanza una brutal parodia de la telebasura y los "reality shows" modernos, donde el talento es lo de menos y todo se decide bajo estrictos criterios de mercadotecnia, cuotas de diversidad y manipulación de la opinión pública, una práctica habitual en los medios de comunicación progresistas de nuestros días.
Por otro lado, la lucha individualista por la justicia se encarna en la figura de Billy Butcher, interpretado magistralmente por Karl Urban. Desesperado por destruir al tiránico Homelander, Butcher recurre a una sustancia experimental llamada V24 que le otorga superpoderes temporales a un altísimo coste para su salud. Al ritmo de You Really Got Me de The Kinks, la serie subraya la decisión moral extrema de combatir al monstruo convirtiéndose en uno de ellos, una metáfora de cómo los principios individuales a menudo se quiebran cuando el ciudadano se enfrenta a un Estado omnipotente e impune.
La búsqueda de un arma definitiva lleva al grupo a descubrir el turbio pasado de los superhéroes de los años ochenta, el grupo Payback, liderado por el legendario Soldier Boy. Couselo nos presenta temas hilarantes de esta subtrama como Chimps Don't Cry, interpretado por la Condesa Carmesí, una parodia descacharrante del activismo ecológico impostado y desconectado de la realidad. Asimismo, el presentador analiza la aparición de Soldier Boy, encarnado por Jensen Ackles, un remedo reaccionario del Capitán América que representa los vicios y virtudes de una masculinidad tradicional hoy perseguida por el discurso oficial de la corrección política.
No se puede obviar la magistral parodia del vídeo viral que las celebridades grabaron durante la pandemia de COVID-19 cantando Imagine de John Lennon. En la serie, es el personaje de The Deep quien impulsa esta iniciativa hipócrita con el fin de limpiar su imagen pública. Couselo elogia esta burla sin paliativos hacia el falso altruismo de las celebridades de Hollywood, quienes desde sus mansiones pretenden dar lecciones de moralidad y empatía a los ciudadanos de a pie, demostrando una total desconexión con los problemas reales de la sociedad.
El clímax de acción tiene su acompañamiento musical con la versión de Maniac de Michael Sembello, que sirve de fondo para una de las escenas de combate más violentas y coreografiadas de Kimiko. Para finalizar el análisis de la temporada, el programa rescata clásicos ineludibles como Heart-Shaped Box de Nirvana, Goodbye Yellow Brick Road de Elton John y Never Tear Us Apart de INXS. Couselo despide el espacio invitando a los oyentes a reflexionar sobre cómo esta obra maestra televisiva utiliza la música no solo para entretener, sino para desarmar los mitos del pensamiento colectivista y ensalzar la rebelión del individuo frente a la tiranía organizada.
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