El español Jesús Arévalo, uno de los ciudadanos que quedó atrapado en Dubái tras la cancelación masiva de vuelos provocada por la crisis en la región, ha denunciado en una entrevista en La Noche de Cuesta, en esRadio, la falta de asistencia por parte del Gobierno español y de la embajada durante los días de incertidumbre que vivieron decenas de compatriotas en Emiratos Árabes Unidos.
Según su testimonio, muchos españoles lograron regresar finalmente a casa gracias a la intervención del Gobierno de Emiratos y al apoyo de empresas privadas y agencias de viajes, mientras que desde España recibieron únicamente "largas y promesas que nunca se cumplían".
Arévalo ha relatado que formaba parte de un grupo de 42 personas, entre ellas varios menores y bebés que intentaron contactar en repetidas ocasiones con la embajada española. "Al principio nos decían que enviáramos los datos por correo electrónico, pero la ayuda real nunca llegaba", ha explicado. El miércoles, según cuenta, recibieron una llamada en la que se les aseguró que un vuelo saldría en pocas horas desde Abu Dhabi. "Nos dijeron que estuviéramos atentos porque era inminente y que nos iban a sacar de allí", ha señalado.
Sin embargo, la situación cambió de forma repentina. El grupo llegó incluso a hacer las maletas, abandonar el hotel y subir al autobús rumbo al aeropuerto. En ese momento, tras volver a llamar para recibir instrucciones, se les comunicó que debían regresar al hotel porque el vuelo finalmente no iba a salir. "A las diez de la noche nos dijeron que el avión estaba posicionado, pero que el vuelo se cancelaba y que nos llamarían al día siguiente a partir de las nueve de la mañana", ha recordado.
El papel de la embajada
Algunos españoles sí estaban logrando salir del país. Arévalo ha explicado que en su caso fue gracias a la agencia de viajes con la que lo habían contratado, que logró bloquear plazas en vuelos comerciales. "La agencia hizo un trabajo diario buscando huecos. La gente que no tenía esa ayuda llegó a pagar hasta 12.000 euros para volver", ha afirmado.
Carlos Cuesta ha sido contundente al comparar el papel de las instituciones con el de la empresa privada. "Sin duda alguna la agencia de viajes hizo mejor labor que la Embajada de España", ha señalado.
Además, ha denunciado que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se les ofreció la posibilidad de salir del país por su cuenta hacia Omán, pero únicamente si firmaban un documento eximiendo de responsabilidad al Gobierno español. "Nos dijeron que podíamos irnos por nuestra cuenta si firmábamos una exoneración de responsabilidad".
Según Arévalo, los problemas comenzaron el domingo anterior al estallido de la crisis, cuando empezaron a cancelarse los vuelos y los viajeros iniciaron las gestiones con el Ministerio de Asuntos Exteriores y la llamada unidad de crisis. Sin embargo, la embajada no se puso en contacto con ellos hasta varios días después.
"Estuvimos más de una semana esperando. Solo nos llamaron el miércoles para decirnos que había un vuelo y luego por la noche para avisar de que no salía. Después no volvimos a tener noticias", ha señalado.
Finalmente, algunos miembros del grupo pudieron regresar a España en vuelos comerciales, mientras que otros recibieron información de que el Gobierno de Emiratos estaba organizando vuelos chárter para evacuar a ciudadanos europeos. "Nos dijeron que teníamos suerte porque Emiratos iba a fletar aviones que no nos costarían dinero, pero que todavía no había fecha", ha relatado.
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