
Manuel Fernández Ordóñez, especialista en energía nuclear y analista energético, ha intervenido en La Noche de Cuesta de esRadio para explicar por qué España ha estado hoy cerca de un nuevo problema grave de suministro eléctrico y cómo el sistema ha logrado evitar un apagón general gracias a las reservas disponibles y a la activación de los mecanismos de emergencia.
El experto ha comenzado advirtiendo de que lo ocurrido no ha sido un hecho fortuito: "Lo que ha pasado hoy no es casual". Según ha explicado, entre las siete y las nueve de la mañana el sistema eléctrico ha contado con una previsión de generación eólica de unos 11.000 megavatios, pero la realidad ha sido muy distinta. "El problema es que, en lugar de esos 11.000, llegamos a bajar a 7.500", ha señalado, lo que ha supuesto la pérdida de casi 3.500 megavatios en un momento especialmente delicado para la red.
Demasiado viento, menos electricidad para la red
Fernández Ordóñez ha detallado que la causa principal ha sido un exceso de viento, una circunstancia que ha resultado paradójica para buena parte de la población. "Paradójicamente, tener demasiado viento puede acabar provocando menos electricidad eólica", ha explicado. El motivo es técnico: "Los aerogeneradores tienen sistemas de seguridad que, cuando el viento supera los 90 kilómetros por hora, se desconectan". Ha insistido en que no se trata de un fallo del sistema, sino de un diseño deliberado: "Esto no es un fallo: está programado así para proteger las máquinas y a las personas".
En este contexto, ha subrayado la naturaleza variable de estas fuentes: "Estamos hablando de fuentes de energía inestables, porque son inestables". Según ha explicado, el sistema ha operado siempre con previsiones, pero cuando estas han fallado por causas meteorológicas, la generación real ha podido caer de forma abrupta.
Doble golpe: eólica y Portugal
A la caída de la producción eólica se ha sumado un segundo factor clave. "No solo perdimos generación eólica: Portugal tenía el mismo problema y dejó de exportarnos energía", ha explicado. España ha pasado de recibir más de 2.300 megavatios desde el país vecino a apenas 800, lo que ha agravado el desajuste. En total, ha resumido, "al final perdimos entre 5.000 y 6.000 megavatios".
Ante esta situación, el sistema ha tenido que reaccionar con rapidez. "Cuando eso ocurre, Red Eléctrica tiene que activar la generación de reserva", ha señalado, recordando que España ha contado con centrales de gas preparadas para entrar en funcionamiento. "Tenemos un montón de centrales de gas en reserva, esperando para entrar", ha afirmado.
Gestión de la demanda y recortes industriales
Fernández Ordóñez ha explicado que se ha utilizado toda la reserva disponible: "Metimos toda la reserva de gas que teníamos". Sin embargo, el problema ha coincidido con el inicio de la jornada laboral, cuando el consumo ha comenzado a aumentar: "A esa hora empieza a subir la demanda porque España se está despertando".
Ante ese escenario, Red Eléctrica ha activado el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). "Red Eléctrica activa entonces la gestión activa de la demanda", ha explicado. Este mecanismo ha consistido en llamar a la industria que se ha apuntado voluntariamente a reducir su consumo a cambio de una compensación económica. "Es una subasta: la industria se compromete durante unas 2.200 horas al año a parar cuando se le llame".
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