
La abogada y presidenta de la Asociación Feminista L’Escóla, Nuria González, ha cargado duramente contra Podemos y Sumar tras impedir que el Congreso apoyara una declaración institucional en respaldo a las mujeres iraníes. En el programa La noche de Cuesta, de esRadio, González ha calificado la postura de ambas formaciones como "indigna" y ha sostenido que debería provocar vergüenza "a todas las mujeres".
"Si algún día coincido con una postura parecida a la de Podemos y Sumar, yo me bajo de la vida, me dejo de llamar mujer y me dejo de llamar feminista", ha afirmado, rechazando cualquier identificación con la decisión parlamentaria adoptada. A su juicio, lo ocurrido supone una quiebra moral por parte de representantes públicos que, según denunció, "no tengan la decencia mínima de apoyar la lucha por los derechos humanos más básicos de las mujeres de Irán".
González ha recordado que las mujeres iraníes han sido "la columna vertebral" de la movilización contra el régimen islamista "no de ahora, sino desde hace años", y ha subrayado que muchas de ellas han sido "ajusticiadas, ahorcadas, represaliadas" por reclamar derechos laborales, denunciar la pobreza, o protestar contra prácticas como el matrimonio forzado infantil. "Son ajusticiadas, colgadas de grúas, que se ha convertido la grúa en el símbolo del régimen de los ayatolás", ha denunciado.
Consecuencias políticas para Sumar y Podemos
La presidenta de L’Escóla ha insistido en que estas mujeres están arriesgando su vida no solo por su propia libertad, sino por la de todas. "Las mujeres de Irán están poniendo su vida para conseguir la libertad para todas", ha afirmado, recordando una idea que, según explicó, comparten las propias activistas iraníes: "Mientras todas las mujeres no sean libres, ninguna lo será".
En este sentido, González ha criticado lo que considera una contradicción insalvable entre proclamarse feminista y guardar silencio ante la represión en Irán. "No podemos ser mujeres libres, feministas, mirando al futuro, mientras sabemos que nuestras compañeras están en Irán jugándose la vida", ha afirmado, marcando distancia con lo que describió como activismo cómodo y sin riesgos reales.
En su intervención, ha reclamado consecuencias políticas para quienes, a su juicio, miran hacia otro lado. "Me gustaría que llegara un momento que estas acciones indignas tuvieran consecuencias", ha afirmado, añadiendo que "no es posible que sigan en sus cargos personas que son incapaces de condenar el asesinato masivo de mujeres en Irán".
El asesinato de Mahsa Amini en Teherán
González ha recordado que el actual ciclo de protestas se intensificó tras el asesinato de Mahsa Amini en Teherán, a manos de la Policía de la Moral, por no llevar correctamente el velo. "Todo esto empezó a moverse de verdad hace dos años", señaló, cuestionando incluso la propia imposición de esa prenda: "Yo soy de la opinión que el velo, el único sitio que está bien puesto es en el cubo de la basura".
Finalmente, la abogada ha insistido en que el ejemplo de las mujeres iraníes trasciende el feminismo y apela a la dignidad humana. "Son una inspiración para la decencia humana en general", ha afirmado, subrayando que, frente a quienes se juegan la vida en Irán, resulta inadmisible que cargos públicos en democracias consolidadas "se peguen el lujo de ni siquiera molestarse" en apoyar una declaración simbólica de derechos humanos. "Esas políticas que no respetan los derechos humanos, ¿qué van a respetar?", ha concluido.
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