Carlos Cuesta ha asegurado en su editorial de La Noche de Cuesta, en esRadio, que en el PSOE no existe un único núcleo de poder vinculado a los casos de corrupción, sino "dos clanes" que durante años se habrían disputado negocios, influencia y control interno: uno "clásico", ligado a José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, y otro más reciente, asociado a Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán.
El periodista ha enmarcado su análisis en la publicación de un nuevo informe de la UCO sobre la compra de mascarillas en Baleares, que, según ha destacado, vuelve a situar a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en contacto con la trama. "No había una trama que funcionaba dentro o en paralelo al PSOE. No había una trama: era el PSOE", ha afirmado Cuesta, que ha sostenido que para ocupar cargos de máxima relevancia dentro del partido "tenías que estar dentro de la trama".
En ese sentido, ha subrayado que la investigación vuelve a poner sobre la mesa a dos figuras ya promocionadas por Sánchez: Armengol, entonces presidenta balear y hoy presidenta del Congreso, y Ángel Víctor Torres, expresidente canario y actual ministro. "Los dos han sido premiados y los dos aparecen en infinidad de ocasiones en los últimos informes", ha señalado.
Dos estructuras enfrentadas
Cuesta ha explicado que el caso mascarillas no se limitó a unas pocas administraciones, sino que alcanzó a varios ministerios, organismos públicos y comunidades autónomas gobernadas por el PSOE. Entre ellos ha citado al Ministerio del Interior, al de Transportes, al de Sanidad, además de entidades como Adif o Puertos del Estado. A su juicio, la magnitud de la red hace "complicado" sostener que Pedro Sánchez desconociera lo ocurrido.
El editorial también ha recuperado la visita de Delcy Rodríguez a España como uno de los episodios más reveladores de esa estructura de intereses. Cuesta ha recordado que la vicepresidenta venezolana tenía preparada una estancia de varios días en una vivienda de lujo de El Viso, con encuentros organizados con varios ministros del Gobierno.
"El plan no era que pasara unas cuantas horas. El plan era que pasara unos cuantos días", ha asegurado, subrayando que incluso existía una agenda de reuniones con miembros del Ejecutivo.
Reparto de poder interno
A partir de ahí, el periodista ha desarrollado su tesis principal: el PSOE habría funcionado durante años con dos bloques de poder diferenciados. Por un lado, "el clan clásico", vinculado a Zapatero y Blanco, donde ha situado a Isabel Pardo de Vera. Por otro, "el nuevo", "el del Peugeot", integrado por Sánchez, Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán y Víctor de Aldama.
Según Cuesta, ambos grupos "se pegaron por el petróleo, se pegaron por los rescates" y también por el control de los resortes internos del partido. En ese contexto ha interpretado las recientes declaraciones de Pardo de Vera, marcando distancias con Ábalos, como parte de esa pugna.
"No hay un clan. En el Partido Socialista hay dos, el clásico y el nuevo", ha insistido. También ha recordado que el propio Ábalos reconoció en su momento que varios de sus cargos de confianza procedían del entorno de José Blanco. "La presidenta de Adif me la recomendó Pepe Blanco", dijo el exministro en unas palabras que Cuesta ha recuperado.
Tregua en la cúpula
El periodista ha descrito además la evolución de esa confrontación interna. Según su versión, los enfrentamientos iniciales por negocios como Air Europa o Plus Ultra habrían dado paso a una fase de entendimiento entre los líderes de ambos bloques.
"Han llegado a un armisticio porque al final los clanes tienen unos jefes y los jefes acaban entendiendo", ha afirmado, señalando que esa tregua explicaría la actual sintonía entre Zapatero y Sánchez en el ámbito internacional.
Cuesta ha advertido de que, pese a esa aparente calma, muchos de los implicados disponen de información sensible sobre otros miembros del partido. "¿O es que alguien se cree que José Luis Ábalos no tiene información que implica directamente a Pedro Sánchez?", se ha preguntado, extendiendo esa reflexión a otros nombres relevantes.
El editorial ha concluido con una advertencia dirigida al ámbito judicial, reclamando que las investigaciones continúen hasta sus últimas consecuencias. "Cuando la UCO acusa y los jueces acusan de organización criminal es porque hay organización criminal", ha afirmado, antes de cerrar con un mensaje claro: "Hay que acabar con todos los clanes".
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