El incendio más voraz de lo que va de verano en Galicia había arrasado más de 145 hectáreas, en Monterrei y Oímbra. Ardió sobre todo monte pero también afectó a algún viñedo. Las llamas comenzaron a las 17:30 horas al pie de la autovía das Rías Baixas, A-52, inundando uno de los márgenes de humo en el inicio -no fue necesario cortar el tráfico, aunque la Guardia Civil estuvo alerta-. Se propagaron ladera arriba, en forma circular. El viento empujaba el fuego en dirección al municipio de Oímbra a última hora de ayer. Un amplio dispositivo de medios aéreos y brigadistas luchaba para atajarlo y evitar riesgo para viviendas.
La superficie afectada por el incendio declarado en la tarde de este viernes en el municipio ourensano de Monterrei, y que se propagó al de Oímbra, se eleva a 145 hectáreas, de las cuales 12 son de arbolado, según las nuevas estimaciones provisionales facilitadas por la Consellería do Medio Rural. También afecto a viñedo.
En concreto, este fuego se inició sobre las 17:30 horas de este viernes en la parroquia de Vilaza, en Monterrei, y en solo cinco horas, llegó a afectar a 130 hectáreas. Las llamas quedaron estabilizadas a las 5:30 horas de la madrugada de este sábado.
En Monterrei, en el distrito de Verín, el que más parroquias tiene de alta actividad incendiaria de toda Galicia, se registraron ayer dos de los tres factores de riesgo de la llamada Regla de 'los tres 30': esa temperatura y rachas de viento de hasta 38,5 km/h. El lugar en el que se inició, Vilaza, suma ya tres incendios en los últimos días. El alcalde de Monterrei, José Luis Suárez, apuntó a una acción intencionada: "Sería mucha casualidad, está claro que hay un energúmeno por aquí". A las 20 horas, según el regidor, el frente estaba casi controlado, pero el viento lo reavivó. Tras aproximarse en su inicio al barrio de A Portela, de la localidad de Vilaza, -no hubo desalojos-, a última hora avanzaba en dirección a O Rosal, en Oímbra. Entre el amplio operativo de medios había palas tipo "bulldozer", claves para abrir cortafuegos y cerrar el paso al fuego. "El viento es virulento y se está tratando de que no se acerque. Los pueblos están protegidos", informaba a última hora Ana Villarino, alcaldesa de Oímbra. A las 23 "aún no estaba controlado".
