Los datos ofrecidos por la secretaria general de Igualdade, Susana López Abella, son más duros que algunas de las escalofriantes escenas de las películas de Alfred Hitchcock. Obviamente, la violencia de género supera todo lo que se puede ver en el celuloide, porque desgraciadamente es real. Treinta y siete mujeres gallegas han perdido su vida violentamente en la última década, periodo en el que 693 fueron asesinadas en España. Dramas que no pueden ni deben convertirse en simples estadísticas. Hay que buscar soluciones urgentes.
Por eso, la lucha contra la violencia que sufren aún muchas mujeres reclama un esfuerzo de toda la sociedad para involucrarse contra un fenómeno que debe ser erradicado totalmente cuanto antes.
Cuando se ha avanzado tanto en la consolidación de todo tipo de derechos parece inexplicable que no se haya conseguido, a través de medios educativos e incluso represivos cuando es necesario, un cambio radical que acabe con esta lacra.
Creo que de nada sirve celebrar un día internacional, que se llena de llamamientos y de actos simbólicos totalmente necesarios, si después no tiene continuidad a lo largo del año con medidas realmente efectivas porque las estadísticas prueban que aún queda mucho por hacer y que los esfuerzos de las instituciones no han conseguido acabar con este drama.
La libertad precisa de seguridad, eso es innegable, y la sociedad no puede dar la espalda a quienes no tienen ni siquiera esa mínima garantía en su propia casa. La denuncia es el único camino. Y también la colaboración ciudadana para que ninguna mujer se sienta sola e impotente.
Encomiable trabajo el que viene llevando a cabo Susana López Abella en esta materia. Además de reconocérselo, no estaría demás que está política de "raza" contará con más apoyos para iniciar una verdadera cruzada contra la violencia de género. Porque la violencia de género es un reto para toda la sociedad.
