Carral es el concello de la comarca que más tarda en pagar a sus proveedores. Este concello, con una abultada deuda, salda sus deudas en una media de 80,7 días, según los datos que ha publicado el Ministerio de Hacienda. Los ayuntamientos pagan con una media de 24,84 días de retraso, según los datos que maneja el Estado. A Carral le lleva casi cuatro veces más, según publica el diario coruñés La Opinión. En el polo opuesto se encuentran municipios como Miño, Aranga, Coirós o Arteixo, que pagan antes de que finalice el plazo legal de treinta días.
Otro concello con dificultades para afrontar el pago de las facturas es Betanzos, aunque su tiempo medio de pago es considerablemente menor al de Carral: 41, 6 días. A Vilasantar, que aprobó recientemente un plan económico financiero por su delicada situación contable, le lleva 29,3 días.
Desde julio de 2014 las administraciones están obligadas a calcular y publicar lo que tardan en pagar sus facturas para comprobar si cumplen con lo previsto en la ley de morosidad. Las dificultades que atraviesan varios municipios han llevado a Hacienda a aprobar un "fondo de ordenación" para ayuntamientos morosos. El departamento de Cristóbal Montoro podrá obligar a los concellos más tardones a acogerse a un plan de rescate para corregir la situación. Eso sí, a cambio de una supervisión estatal sobre sus decisiones económicas futuras.
Carral, a pesar de ser uno de los ayuntamientos con más dificultades de la provincia, solo superado por Negreira, Ponteceso y Muros, se encuentra muy lejos de los ayuntamientos que lideran el ranking nacional, como Torrecilla de Alcañiz (Teruel), con un retraso de 218 días o Valdelacasa (Salamanca) con 191 días.
En todo caso, la corporación de Carral también se enfrenta a otro problema. El municipio está siendo investigado y, concretamente, su alcalde, José Luis Fernández Mouriño, tendrá que prestar declaración sobre un supuesto delito de concesión de licencias de ocupación de forma irregular.
