Tres alcaldes gallegos del PP pueden quedarse fuera de las listas si Génova decide excluir a imputados el 24-M. Se trata de los regidores de Fisterra, Mazaricos y O Carballiño. El alcalde de Ferrol, el presidente de la Diputación de Pontevedra o el primer teniente de alcalde de Coruña también están imputados. Pero hay casos y casos, dice el partido.
No se trata de clavar más la espada hasta la empuñadura y crispar aún más a una opinión pública, que ya no sabe que van a sacar más los jueces del enorme saco de una corrupción que cada día va en aumento. Y, sobre todo, de la actitud de los partidos, que mantienen un silencio selectivo.
Pero todo debe ir cayendo, aunque si hay un procedimiento silenciado, oscuro y escasamente conocido, si están involucrados los llamados barones, ni una palabra. Un misterio que se nos escapa, principalmente, cuando es de dominio público.
Escándalos mayúsculos y repugnantes a pesar de las palabrerías prometedoras de los jefes políticos se están dando en todas las formaciones. Y la gente de la calle se pregunta hasta qué grado los líderes políticos son responsables o culpables, político o no, de este saqueo continuado. Si no sabían nada de lo que pasaba, malo. Y si lo sabían ni mu, cómplices. Todavía peor.
Es hora de que esta incógnita sea despejada de una vez. Los mangantes no se pueden ir de rositas, y mucho menos ser incluidos en las listas para las elecciones del 24-M.
Pero cuando se pervierten las cosas y no son como debería todo puede corromperse. Y esto es lo que ha pasado.
