Las imputaciones están condicionando las candidaturas de los partidos para presentar su cabeza de cartel a las próximas elecciones municipales, a celebrar en mayo de 2015. Las formaciones políticas gallegas temen un desgaste electoral con candidatos a alcaldías con cuentas pendientes con la Justicia. Aún así, los dos partidos mayoritarios anunciaron que algunos de sus candidatos a la reelección implicados en estos procesos contarán con su total respaldo. De momento, PP y PSOE han perdido el miedo escénico y han optado por presentar -oficialmente ya- a candidatos imputados que de salir elegidos y al mismo tiempo son condenados, provocaría un grave problema de ingobernabilidad. Además, alterará el discurso de una campaña electoral que se centrará en estos temas, y en el que los programas pasarán a ser como los figurantes de una película de cine de clase B.
Después de varios meses de incertidumbre, este viernes Xosé López Orozco confirmaba de manera oficial su candidatura a la alcaldía de Lugo. Antes, el PPdeG ya había anunciado su apoyo "incondicional" y "sin fisuras" a José Manuel Rey Varela, regidor de Ferrol para volver a repetir como candidato al gobierno de la plaza de Armas. Ambos están pendientes de los tribunales por su imputación en la operación Pokémon.
Otro caso singular es el del alcalde de Orense. Pese a estar imputado en varias causas, su decisión de no presentarse a la reelección tiene una lectura interna: que su propio partido no cuentan con él. Las demás formaciones -principalmente el BNG- también tienen imputados que, con toda seguridad, volverán a presentarse a la reelección.
Galicia es una de las comunidades con más imputados por casos de corrupción. Tan solo en el sumario de la operación Pokémon son más del centenar las personas -principalmente políticos- las que tienen pendiente una cuenta con la Justicia. Una cita que, sin no hay contratiempos, se va a producir antes de los ocho meses que faltan para las elecciones municipales.
Un problema serio que a los partidos parece no preocuparles. Entre otras cosas, porque creen en que sus imputados-candidatos saldrán libres de toda sospecha. Ninguno se acuerda del caso de Santiago, de los graves problemas de Orense y Lugo y, también, de más de medias docena de municipios medianos y pequeños inmersos en graves problemas por casos de corrupción.
Código ético
En este escenario, con los códigos éticos de los partidos pasa como con los billetes de 500 euros: existen pero muy pocos los han visto.
Así, los dos grandes partidos políticos presentarán en las próximas elecciones municipales a cabezas de lista imputados o acusados por diferentes delitos, en su mayor parte por prevaricación o cohecho.
Asimismo, otras formaciones -como el Bloque- también presentarán en sus listas a varios encausados que podrían verse sentados en el banquillo en plena campaña electoral.
PP y PSOE son, con diferencia, las formaciones con más cabezas de lista de imputados. Dos de ellos, Orozco y Rey, que gobiernan en Lugo y Ferrol, aspiran otra vez al sillón de regidor. Son un claro ejemplo de lo que nos encontraremos en los municipios gallegos en los que figuren candidatos con cuentas pendientes con la Justicia.
El caso es que estos partidos manejan la semántica a su gusto: ambos recuerdan que, entre sus filas, los alcaldes abandonaran la militancia en caso de ser condenados. Y problema es que si llegan a ser elegido y, al mismo tiempo, condenados nos encontraremos con graves casos de ingobernabilidad. Por de pronto, el poder es lo más urgente.
