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Así fue la Conquista de México que oculta y desprestigia la leyenda negra antiespañola

Desmemoria Histórica, el podcast de historia de Libertad Digital, repasa un episodio épico que oculta y desprestigia la leyenda negra antiespañola.

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Desmemoria Histórica’ entra en materia muy sensible, por la que muchos se creen en la obligación de pedir perdón por lo que hicieron, o se dice que hicieron, unos españoles hace 500 años. Las conquistas, las expediciones, las gestas que se realizaron en aquel imperio español del siglo XVI hoy se traducen en vergüenza, estatuas derribadas o embadurnadas de pintura roja y, como gesto final, ese hincar la rodilla y agachar la cabeza. Censura y autocensura promovidas por el movimiento internacional conocido como Woke, los de la conciencia social, en el que se unen el odio a España, la Leyenda Negra, los complejos, la izquierda y la progresía.

Nos situamos antes de arrancar. Reina Carlos I de España y V de Alemania. Estamos en el año 1521, un agosto de hace 500 años en la actual ciudad de México. Éste es el último capítulo de la políticamente incorrecta conquista del Imperio Mexica, que había empezado, los primeros intentos, hacía cuatro años, en 1517.

Nuria Richart, Pedro Fernández Barbadillo y el escritor y columnista Iván Vélez, autor del libro La conquista de México. Una nueva España (La esfera de los libros, 2019), analizan este episodio apasionante, milagroso, sanguinario y que marcó el destino y la historia de México y de España.

Además de responder a preguntas clave para entender las motivaciones de aquella época, relatamos el final, el sitio y la toma de la ciudad de Tenochtitlan, capital del imperio azteca, una isla en el lago de Texcoco, un paraíso maravilloso, rico, fértil, cuentan las crónicas que escribieron los testigos directos de lo que allí sucedía. Sus habitantes, los mexicas, mantenían sometidos bajo tributos a todos los pueblos de la zona. Pagos que incluían proporcionar una cuota de hombres, mujeres y niños para sacrificarlos a los dioses. Una cultura del culto y la exhibición de la muerte y sus vestigios que incluía también prácticas caníbales. 

Pero no hemos hablado todavía del gran protagonista de esta historia, un extremeño llamado Hernán Cortés, que con 36 años se propuso dominar ese corazón maldito donde reinaban los aztecas, el centro del Valle de México.