Menú

Año Beethoven en 'Música y Letra': El concierto para violín y orquesta

En el séptimo programa de Música y Letra dedicado a la figura de Beethoven, Andrés Amorós ha desgranado su Concierto para violín y orquesta.

Música y Letra

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

En el séptimo programa de Música y Letra dedicado a la figura de Beethoven, Andrés Amorós ha desgranado su Concierto para violín y orquesta. “Él no era tan buen violinista como pianista, pero sin duda conocía las posibilidades del instrumento y le gustaba mucho”, ha explicado el crítico. Por eso, se entiende que compusiese hasta cinco conciertos para piano y sólo uno para violín, que, pese a todo, “sigue siendo maravilloso”.

Se trata de una pieza terminada en 1806 y dedicada al violinista Franz Clement, gran amigo del propio Beethoven. Fue compuesta en una etapa intermedia en la carrera del músico. Justo en el momento en el que la sordera había comenzado a evolucionar y él se encontraba sumido en un estado de depresión en el que llegó a barajar la idea de abandonar la música e, incluso, de suicidarse. Al final no hizo ninguna de las dos. Pensó que tenía la obligación moral de compartir con el mundo “toda la música que llevaba dentro”.  

En el programa se han escuchado el tiempo primero y el tercero, el final. La versión escogida por Amorós ha sido la interpretada por el violinista Yehudi Menuhin junto a la Filarmónica de Viena. “Menuhin es uno de los músicos más relevantes del pasado siglo, pero sufría de miedo escénico”, ha explicado el crítico. “Sufría especialmente con este concierto” porque en él, la intervención del violín tarda en efectuarse. “Pero es gracias a ese miedo que, una vez entra en escena, su interpretación suena trémula, emocionada, como la de alguien que está poniendo el alma entera en lo que está tocando”. 

Por último, Amorós se ha despedido con “una curiosidad”. En algunas piezas, los compositores introducen al final de alguno de los tiempos una 'Cadenza': “Un espacio de cierta libertad para el intérprete, que dispone de unos segundos o minutos para improvisar”. Es un “género que acerca la música clásica al jazz”. En concreto, el crítico ha rescatado las cadenzas que la violinista Patricia Kopatchinskaja realizó para el Concierto para violín y orquesta de Beethoven. “Absolutamente deslumbrante”.