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Entrevista a María Gallego

Claves para empezar el curso con buen pie II

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Según la Asociación Española de Pediatría (AEP) el inicio de las clases y la vuelta a la “rutina” constituyen un momento idóneo para incorporar hábitos sanos en la vida de los niños, de modo que estos pasen a formar parte de su estilo de vida y les ayuden a crecer sanos.

¿Por dónde pueden empezar los padres ahora que comienza el curso?

María Gallego contesta la pregunta afirmando que se debe hacer menos caso (en el buen sentido) a los hijos.

Es lo que en Estados Unidos se conoce como UNDERPARENTING y que podríamos traducir como una especie de “sana desatención” hacia ellos. ¿Y cómo se hace? Estas son las pistas...

  • No cargues con la mochila de tu hijo. Que sea él el que se responsabilice.
  • No permitas que interrumpa constantemente.
  • No le pidas opinión absolutamente para todo.
  • No hables en plural cuando te refieras a él.
  • Déjale que se entretenga solo.
  • Simplifica en la medida de lo posible su infancia, respetando sus tiempos.
  • No le hagas ir al ritmo al que tú corres. Déjale simplemente ser un niño.
  • Enséñale a encajar un fracaso y un NO.
  • Dale tiempo de calidad contigo. No es cuestión de muchas horas.
  • Intenta que descanse lo necesario para su edad.
  •  No interfieras demasiado en las decisiones de la escuela.
  • No le soluciones absolutamente todo. Si ha olvidado un libro en el colegio para hacer los deberes, no hables con otros padres para conseguirle los ejercicios. Que se ocupe él de solucionarlo o de dar las explicaciones a su profesor al día siguiente.
  •  No le recojas la habitación, la mochila y sus cosas (enséñale a que lo haga él y ponle un horario).
  • No le supervises los deberes y la agenda constantemente, a no ser que tenga un problema y forme parte de una estrategia educativa coordinada con la escuela.
  • No planifiques sus amistades, ni intervengas ante el menor conflicto con ellas. Enséñale a valorar los rasgos que hacen que un amigo merezca la pena y ofrécete para ayudarle si lo necesita. El punto de equilibrio sería “observar sin intervenir, en principio”. Si las cosas se complican, por supuesto que se debe intervenir.
  • No estructures todo su tiempo ni le sobreestimules desde muy pequeño, porque (sin querer) estarás fomentando que se aburra fácilmente.
  • Por el contrario, facilítale tiempo de juego sin estructurar, … y ocúpate de proporcionarle una educación emocional y formarle en valores en el seno de tu familia, dándole ejemplo con lo que ve en ti.