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De aquí para allá: Almonaster la Real

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos hablan de la gastronomía y de lo que hay que hacer y visitar en esta localidad onubense.

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Este lugar de la sierra onubense llama la atención por su nombre y su paisaje, ubicado en la Sierra de Aracena. Si nos acercamos, destaca por su patrimonio histórico y arquitectónico. Almonaster debe su nombre a la conjunción del árabe y de las construcciones cristianas, o viceversa. Es un pueblo blanco, con cierto aire colonial, situado sobre una colina, cuya estratégica posición le hizo convertirse en un núcleo de población de carácter defensivo y de cierta riqueza agrícola y ganadera.

Heredero de los romanos, después de los visigodos y musulmanes seguidos de nuevo por los cristianos, fue territorio disputado por la Corona y la nobleza en la Edad Moderna. Hoy podemos disfrutar de un enclave en el que descubriremos lugares irrepetibles.

Visita

La mezquita, y ermita de Nuestra Señora de la Concepción, es el "plato fuerte" de nuestro viaje. Su aspecto exterior, que tiene reminiscencias medievales y renacentistas, no anuncia sobradamente la joya mantenida en su interior de la mezquita del S. X dentro de un recinto cristiano. Se puede estudiar la historia del arte de XV siglos sin salir de sus muros.

Arquitectura religiosa y civil se unen en este "monasterio" de excelente ubicación y gran riqueza.

El castillo Es el elemento indispensable para construir el pasado defensivo.

Iglesia de San Martín También esta iglesia tiene especiales razones para ser visitada. En ella podemos encontrar huellas de estilo gótico y mudéjar y, de manera especial, del estilo portugués por excelencia: el manuelino, el "plateresco portugués", en la Portada del Perdón.

Ermitas . La Trinidad, la Humildad y Santa Eulalia son puntos que marcan con su blanca presencia los hitos de la villa.

Casas señoriales . En la Calle Mayor, junto al Ayuntamiento o en la Calle Cervantes, hay muestras de arquitectura civil de buena factura que se unen a la "popular" blancura de otras calles que marcan el estilo de Almonaster. Tanto la arquitectura popular como la señorial, se unen en algunas de las calles del centro histórico. El Palacio de tenorio, las Tenerías, plazas y fuentes completan el plano de un Almonaster que merece un alto en el camino entre Huelva y Badajoz.

¿Dónde comer?

El Rincón de Curro. En un bonito edificio típico, cocina igualmente típica, y aquí se va sobre seguro. Pimientos con ventresca, sopa de olores típica de la serranía, croquetas de espinacas y piñones, alcachofas salteadas con jamón, solomillo a la brasa, San Jacobo serrano. Hay algún postres original, como el flan con piñones.

Mesón Isabel II. Un muy cuidado aunque modesto mesón andaluz, con cocina casera sin trampa ni cartón. Pastel de berenjenas, panceta con patatas fritas, tosta de queso con romero, cortes de cerdo ibérico a la brasa irreprochables. Y una mousse de limón para terminar. Sencillo, correcto

Arrieros (en Linares de la Sierra, a 14 kms.). Es la dirección 'gastronómica' de la comarca. En una casita típica del pueblo: carpaccio de presa ibérica, 'foie' y vinagre del Condado, revuelto de morcilla con langostinos, ventresca de atún con vinagreta, carrilleras de cerdo ibérico al vino tinto, milhojas de membrillo con queso fresco. Ojo: está de vacaciones hasta el 31 de julio. ¡Paciencia!

Beber

Ya hemos mencionado otras veces que la denominación Condado de Huelva es una de las menos conocidas de España. De lo que hemos probado estos años, nos han convencido más algunos vinos blancos secos, sencillos pero placenteros, que los vinos generosos, que no se acercan al nivel de los de Jerez o Montilla-Moriles. Prueben los blancos de Convento de Morañina y de Marqués de Villalúa.