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De aquí para allá: Carrión de los Condes

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna hablan de la gastronomía y de lo que hay que hacer y visitar en esta localidad palentina.

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Esta villa palentina de 2.300 habitantes está en la comarca de Tierra Campos. Su origen fue vacceo y después romano, situada en la calzada que llevaba de Cesaraugusta (Zaragoza) a Astorga.

En época medieval, se movió entre leoneses y castellanos hasta que se unieron en empresas comunes. El S. XI es el de la formación del condado con los Banu Gómez. A partir de este momento, se convierte en una etapa del Camino de Santiago de singular importancia. Puente sobre el Carrión, comercio, artesanía, importante barrio judío...hacen de Carrión un lugar en el que florecerían monasterios, iglesias y palacios que albergarían acontecimientos trascendentales entre los siglos XI al XVIII.

En Carrión nacieron el Marqués de Santillana y Sem Tob, y se casó Fernando III.

Visita

Dos monasterios se encuentran a la entrada de Carrión: el de San Zoilo, cluniaciense, lugar de expansión del arte y la teología del Camino francés de Santiago, se inicia en época mozárabe y es engrandecido por los Condes de Carrión con la llegada de las reliquias de San Zoílo. Románico, gótico y plateresco, su claustro del XVI es digno de ver. Ahora es hotel.

El otro monasterio es el de las clarisas, fundado en el S. XIII y reformado en el renacimiento y barroco. Tiene un museo sacro.

Iglesias Entre los distintos templos de Carrión, hay algunos imprescindibles: Santa María del Camino o de La Victoria. Es románico, de planta de cruz latina y destacados relieves como el que hace referencia al Tributo de las cien doncellas. La iglesia de Santiago es de gran interés por su relieve del Pantócrator del Salvador de Carrión y el Museo Sacro.

Los templos de S.Andrés, San Julián y la ermita de la Virgen de Belén son ejemplos del buen hacer entre los Siglos XV y XVIII.

La iglesia de la Cruz fue antigua sinagoga.

En arquitectura civil, lo más destacado es el puente renacentista, el palacio del Marqués de Santillana y el Ayuntamiento.

¿Dónde comer?

La Vigas. Este antiguo monasterio benedictino del siglo X, con claustro plateresco del XVI, es un magnífico marco para darse un homenaje de cocina castellana... y no sólo castellana: pimientos asados con atún ahumado, lechazo asado con ensalada, magret de pato con daditos de frutas, helado de higos y nueces. Y, por una vez, que no es tan frecuente, el vino de la casa, el Cepa Gavilán de los Hermanos Pérez Pascuas, en la vecina Ribera del Duero, está bien elegido.

Hostal La Corte. Menos 'glamour' en el marco: este hotel-restaurante se define a sí mismo como 'hostal económico'. Pero su mesa es muy respetable, y junto al lechazo asado y a las carnes rojas de la vecina Cervera de Pisuerga, ofrece cosas apetecibles como la sopa castellana los pimientos rellenos de marisco o los chipirones.

Mesón El Portón. Un comedor de estilo castellano, pequeño pero muy acogedor, con chimenea. Solamente sirven cenas (salvo a grupos grandes, previo encargo), con una carta bastante variada: mollejas de lechazo, rabo de toro, merluza rellena, solomillo.

Beber

Ya hemos recomendado, en un reciente recorrido por la vecina Villalcázar de Sirga, vinos palentinos. Así que también echemos un vistazo a los de la Ribera del Duero, claro, y a los de la cercana Tierra del Vino en León, hechos con la peculiar uva prieto picudo, en particular los de Gordonzello, Dostares y Pardevalles.