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De aquí para allá: Porto Cristo

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna hablan de esta localidad mallorquina, su historia y su gastronomía.

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En el municipio de Manacor, capital del Este de Mallorca, se encuentra Porto Cristo, un lugar costero que permite disfrutar de puerto y playas de gran atractivo. Esta zona tuvo población prehistórica (talaiótica), después romana, presencia musulmana y , finalmente, fue conquistada en el S.XIII y desembarcado un Cristo que dio lugar al nombre del puerto, también llamado Puerto de Manacor.

Aquí hubo un desembarco en la guerra civil del frente republicano (De ahí la Playa de los rojos) que no tuvo éxito.

Actualmente, es la gran playa turística de Manacor y sus alrededores, que incluyen las cuevas del Drach y Homs.

Visita:

Puerto y playas:El puerto merece un paseo marinero bordeando las Cuevas blancas y llegando al morro de Sa Carabassa. Torre de vigilancia del S. XVI. Las playas, de arena blanca.

Cuevas del Drach y Hams. Son atractivos naturales que atraen multitud de viajeros. La Cueva del Drach es sinónimo de turismo y Mallorca. Paseo en Barca y fresquito. También la Cueva del Hams tiene un gran atractivo como paisaje singular y lugar para conciertos.

Manacor. La ciudad de las perlas, y de Rafa Nadal, tiene algunos lugares imprescindibles para conocer bienes muebles e inmuebles que nos hablan de su historia.: En primer lugar, podríamos visitar el Museo de Manacor, situado en la Torre dels Enagistes, del S. XVI, en el que encontraremos muestras de sucesivas culturas . No muy lejos está el Talaiot de es Velar o la Basílica paleocristiana de Son Peretó.

En el centro de Manacor, son importantes : El Ayuntamiento y la Iglesia contigua de Santo Domingo, conjunto de interés arquitectónico e histórico. Barroco. La Iglesia dels Dolors, neogótica, con la imagen del Cristo del Mar.

Iglesia de San Vicente Ferrer, con portada churrigueresca.

¿Dónde comer?

Roland. El patrón y cocinero, Roland, es alemán –no hay nada más mallorquín- y su cocina es de inspiración más bien francesa, con un resultado muy digno, que convencerá al cliente de cualquier nacionalidad con sus platos de estilo clásico, desde el hígado de oca de la casa hasta la 'mousse' de chocolate amargo, y pasando por la sopa de curry con gambas, las vieiras en pasta filo y el lomo de cordero con costra de finas hierbas.

Quince. En el mismo puerto, con una terraza amplia y unas vistas preciosas, da muy correctamente de comer en un plan marcadamente 'fusión' entre productos mallorquines y recetas del mundo: 'gyoza' (que es la empanadillita blanda japonesa) de pollo con salsa de wasabi, solomillo de cerdo negro a la cubana (es decir, con plátano frito y frijoles negros), gambas de Mallorca con alioli de aazfrán, y pastel casero de aceite de oliva.

Bou (en Sa Coma, a 8 kms.). Es, con un nombre nuevo y abreviado desde el año pasado, Es Molí d'En Bou: la gran mesa de la zona, con su estrella Michelin y todo. Amplia sala de decoración moderna, terraza y, como cada vez más en estos sitios mopdernos, zona lounge-bar para tomarse el café y la copa. La cocina es moderna, basada en muy buenos productos, y en esta nueva etapa ya no hay carta sino un menú fijo, que cambia sin cesar, bajo el nombre de 'Bou Concept'. Así que hay que ir a la aventura y ponerse en las manos del patrón, Tomeu Caldentey.