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De aquí para allá: Valldemossa

Víctor de la Serna y Laura Herrero hablan de la gastronomía y lo que hay que hacer y visitar en esta localidad mallorquina.

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A 17 km de la capital, Palma, y situado a 435 metros sobre el nivel del mar, forma parte de la sierra de Tramontana. Valldemossa es rica en fuentes y está rodeada de una abundante y frondosa vegetación (olivos milenários, encinas y almendros, etc.).

Tienen un encanto especial sus calles estrechas y empinadas. Destaca por su ubicación la iglesia parroquial, originaria del s. XIII, si bien reformada ampliamente en el s. XVIII.

La atracción principal es el monasterio de la Cartuja. Aquí se visitan las habitaciones en las que se alojaron el pianista y compositor polaco Frédéric Chopin y la escritora francesa, George Sand. Otros personajes ilustres dejaron su huella: Rubén Darío, Melchor Gaspar de Jovellanos...

Otro lugar de visita es la Ermita de Valldemossa. Está situada entre el mar y la montaña, a los pies de la sierra de Tramuntana. Integrada en un paraje de incomparable belleza y fabulosas vistas sobre el mar.

Casa natal de santa Catalina Thomàs, la santa más venerada de la isla.

Palacio del Rey Sanç. Edificado por el rey Jaume II para su hijo Sanç, que reinó en Mallorca de 1311 a 1324. Destacan la escalera de la Ave Maria, con el puente levadizo y el medallón de San Bruno, la torre de los Huéspedes y el claustro de Santa María.

Miramar. Antiguo monasterio fundado por Ramon Llull en 1276. A lo largo de la historia pasó a diferentes órdenes monásticas. En 1485 se instaló en él la primera imprenta de Mallorca. En 1872, el archiduque Lluís Salvador de Austria lo compró y restauró.

Puerto de Valldemossa. A 6 km de la villa. Pequeño puerto de pescadores con encanto y una calita de aguas cristalines. Un entorno natural privilegiado.

Mirador del Puig de Sa Moneda. Magníficas vistas a la costa y el pueblo. Este mirador está situado en la urbanización George Sand, a 3,5 km de Valldemossa.

Mirador de Miranda des Lladoners. Escenario privilegiado situado a los pies de la Real Cartuja y el palacio del Rey Sanç, desde el cual se contempla el marco incomparable del pueblo de Valldemossa, del valle y, en la lejanía, la ciudad de Palma.

¿Dónde comer?

Valldemossa. En el hotel del mismo nombre, un comedor a los pies de la sierra de Tramuntana. Lo más elegante de una villa elegante y concurrida. Cocina balear, refinada y moderna: ravioles de gambas de Sóller, cordero con puré de boniato y espinacas a la mallorquina, Pudín de coca de patata, con nube de hierbas mallorquinas, su bizcocho, helado de almendra y crujiente de tambor de almendra.

Ca'n Costa Valldemossa. Ambiente totalmente rústico, con viejos aperos agrícolas y una cocina muy mallorquina: es una antigua casa de campo en plena sierra de Tramuntana. Aquí se viene a comer tumbet (láminas finas de patata, berenjena y pimiento rojo previamente fritas), su famosa lechona asada al horno, paletilla de cordero lechal, escaldums

de pollo (otro plato local: con un majado de almendras y patatas). Para terminar en plena gloria mallorquina, un gató, que es un bizcocho esponjoso de almendras, que aquí sirven con una bola de helado de... almendras, claro.

Casa de Sa Miranda. Otra buena dirección en este pueblo famoso por su cartuja pero también muy gastronómico, y además con una terraza con vistas impresionantes. Aquí, croquetas bastante originales (de chorizo criollo con chimichurri, o de sobrasada), secreto de cerdo ibérico, o confit de pato jugoso, y ofrecen postres de lo más variado, desde un germánico strudel de manzana hasta una tarta de queso con higos y chocolate blanco.

Beber

Como ya hemos explicado otras veces, pese a la fuerte presión inmobiliaria resiste el viñedo mallorquín con sus interesantes castas autóctonas de uva (callet, mantonegro, fogoneu, prensal...). Dos buenos vinos tintos son el Son Campaner Terra Rossa y el 12 Volts de 4 Kilos Vinícola, y un rico blanco es el Finca Es Fangar Sa Fita.