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De aquí para allá: Palos de la Frontera

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna hablan de la gastronomía, la historia y lo que hay que hacer y visitar en esta localidad onubense.

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Viajamos a una población de 10.000 habitantes que es el lugar principal de la llamada Ruta colombina en la provincia de Huelva. Palos fue marinera y la más generosa a la hora de aportar dinero y capitanes para el descubrimiento de América, entonces la aventura de Cristóbal Colón. Los Pinzones, al cargo de la Pinta, salvaron el proyecto para la Corona, junto a los frailes de La Rábida y los Niño de Moguer.

Visita

Este pueblo blanco tiene varios lugares de interés: La iglesia de San Jorge, de estilo gótico mudéjar, muy propio de los siglos XV y XVI en esta zona. Aquí, según la tradición oró Colon antes de embarcar. Muy cerca se encuentra La Fontanilla, de donde cogieron agua para el viaje. La Plaza Mayor es un ejemplo de buena restauración, con el Ayuntamiento. El homenaje a los Pinzón es imprescindible.

En el Monasterio de la Rábida nos encontramos con el epicentro de la ruta colombina. Está situado entre Huelva y Palos y concentra la mayor información sobre los preludios del Descubrimiento. Aquí encontramos un monasterio austero, con su refectorio, sala capitular e iglesia, además de claustro y jardines. Juan Pérez consiguió que la reina de Castilla asumiera el riesgo. Tiene frescos de Vázquez Díaz y algunos anteriores; mas la Virgen de los Milagros, una preciosa talla de alabastro y unos preciosos artesonados.

En el muelle de las Carabelas se puede pasar un buen día con los niños y en el de la Reina recordar el viaje transatlántico de Ramón Franco. Si tenemos tiempo para ir a Moguer disfrutaremos del recuerdo de Zenobia y Juan Ramón Jiménez y de la patria de los Niño que, con una carabela de 13 metros y medio fueron y volvieron de América.

¿Dónde comer?

El Bodegón. ¿Pescaíto frito? Pues sorpresa: en esta bodega con patio andaluz, la parrilla de leña de encina sirve para asar peces grandes y carnes, y el tierno buey de la raza japonesa wagyu a la brasa, acompañado de verduras asadas, es la estrella. Quién lo hubiera imaginado aquí... Todo sale de la parrilla: el pulpo, la ventresca de atún, la presa ibérica... Para terminar, quesos artesanos y un milhojas de vainilla.

Paco Méndez. El subtítulo del restaurante es "Gastro Arte", pero se lo perdonaremos al chef, que ha puesto toda su ilusión en esta casa inaugurada hace apenas un mes, pero con buena pinta, dada la trayectoria del patrón. Tradicionalista, toque internacional y búsqueda de la originalidad: en vez de espaguetis boloñesa, 'pennone', que son unos macarrones huecos y muy anchos, que vienen rellenos con la famosa salsa. Dorada a la sal, arroces... Simpático, sin pretensiones pero profesional.

Más cerca está Huelva capital, claro, pero vamos a quedarnos en la margen izquierda del río Tinto:


Zenobia (en Moguer, a 10 kms.) "Zenobia es agradable, fina, alegre, de una inteligencia natural...". En una pared leemos la descripción de su mujer, Zenobia Camprubí, por Juan Ramón Jiménez. Una tasca moderna y simpática en la que cuidan bastante más de lo que se podría esperar la cocina, que es tan cosmopolita como andaluza: por un lado, la ensalada César y las buenas hamburguesas de buey; por el otro, la carrillera ibérica al Pedro Ximénez, el revuelto campero de chorizo y morcilla o los buñuelos de marisco. Y, de postre, una tarta de mousse de limón.

Beber

El Condado de Huelva es una de las denominaciones de origen menos conocidas de España. Elaboran vinos generosos similares a los jerezanos, pero con la uva local, la zalema. También unos peculiares vinos dulces aromatizados con piel de naranja, otros dulces elaborados con pedro ximénez y los primeros vinos blancos secos. Prueben un 'vino naranja', el S Naranja de Bodegas Sauci; un blanco seco, el Convento Blanco, de Convento de Morañina; y un Pedro Ximénez, el de las Bodegas Oliveros.

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