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De aquí para allá: Oslo

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos hablan de la capital de Noruega, de su gastronomía y lo que hay que hacer y visitar.

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Vamos este martes a Oslo , la ciudad de Munch, el famoso artista que, como se ha dicho, es algo más que el autor de "El grito". Lo podemos ver en el museo Thyssen de Madrid como introducción a la capital de Noruega, que no es tan trágica como la visión del mundo de Munch.

Oslo, que se llama así desde 1924, antes era Kristianía, es el punto de partida para cualquier viaje a Noruega con el fin de disfrutar del paisaje de los fiordos y de la naturaleza.

Es una ciudad extensa y de alto nivel adquisitivo, por eso es indispensable contar con la asesoría de quienes hayan viajado antes o de los expertos en turismo de ese país.

En Oslo no encontraremos zonas muy antiguas, pues los incendios, especialmente el del S. XVII, acabaron con gran parte del patrimonio desde su fundación en el S. XI. , pero si tenemos zonas y museos que nos muestran los tesoros de la historia y la naturaleza.

Visita

Oslo está situada en la cabeza de un fiordo. En la zona Sentrum se encuentran varios de los enclaves más interesantes: La Catedral luterana del Salvador ; la iglesia de Gamle Aker, la más antigua de la ciudad.

En el Gamle Oslo quedan las ruinas medievales Akerhus y algunos edificios religiosos como la Catedral católica de Hallvard, moderna o el Museo Edvard Munch.

Otros lugares interesantes son:el parque escultórico Vigeland ; el Museo del esquí y el trampolín de saltos navideños de Holmenkollen.

Son destacables el Museo marítimo noruego y el de los Barcos vikingos, así como el Palacio real, el Stortting y la sede del Ayuntamiento, donde se entrega el premio Nobel de la Paz.

Personajes noruegos son Knut Hamsun o Henrik Ibsen.

¿Dónde comer?

Maaemo. Su nombre significa, literalmente, "Tierra Madre". Un establecimiento elegante en un barrio en pleno proceso de 'gentrification', que dicen los sajones: de aburguesamiento, vamos. En su original cocina vista instalada en alto, con la brigada a la vista de todos, nacen platos apetitosos, originales y a veces llevados hasta la mesa por los propios cocineros, encabezados por Esben Holmboe Bang (no es broma) que en ella les darán el toque final. Muy 'kilómetro cero', volcado a los ingredientes frescos y autóctonos. No hay carta, sólo menú. Y quizá se encuentren con cosas como el queso fresco ligeramente helado con huevas de salmón salvaje saladas y ahumadas, la emulsión de ostras crudas con salsa de mejillones y eneldo o costillar de cordero salado con repollo salteado con grasa de cordero.

Statholdergaarden. En el centro clásico de Oslo, un precioso edificio del siglo XVII con tres elegantes salas decoradas con antigüedades y arañas de cristal. Cocina de influencia francesa clásica y toques escandinavos: aquí no estamos en territorio experimental. Cangrejo con pimientos, zanahoria, col china y cilantro; solomillo de reno con arándanos rojos, rebozuelos y Boletus; suflé de moras árticas con menta y caramelo.

Oro Bar and Grill. Un sitio más informal, barato, funcional y sencillo, con una buena cocina de inspiración francesa e italiana: sopa de mariscos, magret de pato con salsa de hierbas, crème brûlée (o crema catalana, si prefieren llamarla así).

Beber

Ya hemos probado vino noruego. Existe. Consejo: Ahórrenselo. Beban vinos franceses, españoles o italianos. Y, mejor, una buena cerveza noruega: sobre todo, de la marca Nøgne, y sobre todo si es negra. (La ø se pronuncia como el 'oeu' francés en 'oeuf'). Una copa de exquisito aguardiente aquavit Linie bien helado, junto a un salmón marinado con salsa de eneldo, tampoco está medio mal.

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