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De aquí para allá: Basilea

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna hablan de Basilea, de su situación estratégica y de lo que hay que hacer, ver y visitar.

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En Suiza, en un recodo del Rin, se encuentra la tercera población helvética, en la frontera con Francia y Alemania: Basilea. Ha sido un puente entre Centroeuropa y el Mar del Norte, al tener puerto navegable hasta Rotterdam.

Actualmente, es uno de los focos artísticos más importantes del mundo gracias a la Universidad, su afición musical y el gran despliegue en el comercio y coleccionismo de arte contemporáneo (Art Basel).

El centro histórico es muy agradable para recorrer a pie. Como ciudad amurallada, esta muy recogida en torno a sus principales construcciones medievales y renacentistas entre las que destacan:

  • Torre Spalentor, de origen medieval como puerta de la ciudad.
  • La catedral, de estilos románico y gótico, ubicada en una colina, tiene una gran presencia y alberga el sepulcro de Erasmo de Rotterdam, que murrio en esta ciudad.
  • La iglesia de San Martín es una de las más antiguas, del S. XIV. -Algunas de sus plazas (Munsterplatz y Marketplatz) son encantadoras, así como sus calles céntricas , muchas peatonales.
  • El Ayuntamiento, de atractivo color rojo. Su gran riqueza museística se puede comprobar en diferentes instituciones como: El gran Museo de Historia de Basilea. El Kunstmuseum con obras desde el Renacimiento hasta el S. XX. La Fundación Beyeler, en torno a la colección de estos galeristas.

El museo Tinguely. También hay un especial aprecio a la arquitectura moderna con museo y construcciones de Piano, Herzog etc. Art Basel es una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo. De Basilea es el tenista Federer, a quien Rafa Nadal conoce de sobra.

¿Dónde comer?

Cheval Blanc. La gran mesa de Basilea, en una combinación muy de por aquí: cocinero alemán -bávaro, por más señas-, Peter Knogl, y cocina francesa clásica, aunque con muchos toques mediterráneos. Entre lo germánico y lo latino se navega en este sitio elegantísimo, dentro del Hotel Les Trois Rois, y con precios… suizos, avisamos. Algunas especialidades: gelatina de buey de mar, 'vichyssoise y caviar; carabineros, algas y limón (¡sí, carabineros del Mediterráneo español, y en español en la carta!); pichón de Bresse, aromas de Marruecos, limón con sal y puré de zanahorias; y, para acabar, un postre de manzana verde, jengibre y yogur.

Oliv. Es un 'bistrot' sofisticado, a precios que aquí consideran "moderados", y con una cocina sencilla y sabrosa de corte mediterráneo: bullabesa a la marsellesa; estofado de carrilleras de ternera al vino tinto; 'risotto' con rebozuelos, espárragos verdes y queso parmesano, y postres originales, en particular el pastel de chocolate y limón con frambuesas y sorbete de aceitunas.

Hotel Basel, Brasserie. Esta cervecería tradicional es una buena opción clásica, de ambiente muy propio de esta ciudad, encrucijada de Suiza, Francia y Alemania. Busquen las cosas más clásicas: unos lomos de perca rebozados con cerveza y fritos, acompañado de salsa tártara, espinacas y patatas hervidas, o un hígado de ternera encebollado a la veneciana, servido con 'rösti', esa famosa tortilla de patata sin huevo a la suiza de la que ya hemos hablado aquí.

Beber

En Suiza, ya lo hemos dicho, hay grandes vinos que casi nadie conoce porque los propios suizos se los beben todos. Lo que yo no sabía hasta hace pocos años es que en el propio y pequeño cantón de Basilea hay viñas, y una bodega, Siebe Dupf Kellerei, que elabora cosas muy buenas. Así, si lo encuentran, beban vinos de esta casa de Basilea: el blanco Sissacher Sauvignon Blanc, el tinto Barrique Pinot Noir o el dulce Cuvée d'Or Dessert, hecho al estilo de los dulces alemanes con uvas kerner, riesling y sylvaner.

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