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De aquí para allá: Puente Viesgo

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren lo que hay que hacer, comer y visitar en esta localidad cántabra y sus alrededores.

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Este lugar cántabro de 2850 habitantes, es un destino delicioso para cualquier tiempo. Su fama le viene por el agua; las termales que son base del crecimiento de los siglos XVI al XIX y las del río paz, pues aquí se construye el puente medieval que lo convierte en estratégico.

Sus pinturas rupestres enlazan con las de Altamira. De hecho Puente Viesgo con sus parroquias de Aes, Presillas, Hijas y Vargas, pertenecieron al señor de Santillana, como después al de Aguilar de Campoo. El mejor conjunto se encuentra en las cuevas de Montecastillo (La Pasiega, Las chimeneas, El castillo y Las monedas).

Ya han desaparecido ermitas románicas y góticas , aunque hay iglesias en las parroquias y la de S. Miguel, neoromanica, conserva restos y torre anteriores.
En arquitectura civil hay numerosas casonas, el balneario, el puente y los recuerdos del ferrocarril Astillero-Ontaneda con una locomotora a vapor en la estación de FEVE.

"El camino" de Miguel Delibes esta ambientado en Puente Viesgo. Es un lugar cercano a los valles de Toranzo y Pielagos y a media hora de Santander.

¿Dónde comer?

La Unión. No es difícil encontrar esta casa con llamativa fachada morada, que lleva más de 60 años abierta como horado mesón de un notable nivel culinario: cocido montañés y cocido lebaniego –el de alubias y el de garbanzos-, huevos con patatas y 'foie' fresco con reducción de Pedro Ximénez, carrillada de ternera, crema de queso con pasas.

El Marqués. La familia Buenaga procede de Suances, y por ello nos encontramos con una carta más marinera de lo habitual en estas zonas del interior de la Montaña cántabra. Así, nos encontramos con una estupenda sopa de marisco, unos originales chopitos en vinagreta, las clásicas rabas de calamar, un salpicón de marisco y un arroz de bogavante. Pero también con unas carrilleras de cerdo ibérico y unas respetables carnes rojas. Se termina con leche frita o mousse de limón.

Mesón de Borleña (Borleña, a 7 kms). Un clásico en la antigua carretera de Burgos a Santander, hoy mucho menos concurrida, ya que el tráfico va por la autovía A-67. Carta tradicional, rica en guisos, que le han valido un 'bib gourmand' en la guía Michelin, donde resaltan con razón "sus sabrosas alubias blancas con chorizo". Según la temporada, productos como las angulas, los perrechicos o la caza de pluma. Ensalada templada de bacalao, atrevidos pero no faltos de calidad; Para terminar, un arroz con leche.

Beber

Los vecinos vinos blancos Río Asón o Lancina, pero también la espléndida cerveza artesana Dougalls, que se produce en un valle cercano, en Liérganes.