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De aquí para allá: Arenas de San Pedro

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna hablan de la gastronomía y lo que hay que hacer y visitar en esta localidad abulense.

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La tercera población de la provincia de Ávila es Arenas de San Pedro (6.770 habitantes). Su nombre nos remite a canchales, berrocales y otros fenómenos geomorfológicos de la Sierra de Gredos. Su origen se remonta a la Edad Media, con independencia de que en su entorno hubo poblados vacceos y restos romanos.

Está situada en la encrucijada entre Ávila, Toledo y Cáceres. De ahí que haya tenido distintas pertenencias provinciales y eclesiásticas.

Su patrono, que le dio nombre hace siglos, es San Pedro de Alcántara, confesor de Santa Teresa de Jesús, pero hay otros personajes históricos que dejaron especial huella en su patrimonio: Juana de Pimentel, "la triste condesa" y D. Luis de Borbón.

Visita

Arenas es consecuencia de un asentamiento cristiano de repoblación abulense que comienza a desarrollarse a partir del S. XIII. De época medieval se conserva parte del barrio judío, la Iglesia de la Asunción, con elementos góticos y torre renacentista, alguna ermita, el puente sobre el Tiétar y, especialmente, el Castillo de del condestable Dávalos o de la "triste condesa".

El Castillo fue construido por López Dávalos, pasó a la familia Pimentel que lo dio a su hija Juana Pimentel al casarse con Álvaro de Luna. En este edificio monumental, podemos seguir la historia de sus personajes y disfrutar de exposiciones , conciertos etc. Estilo gótico defensivo.

El Palacio de Mosquera fue encargado por el infante Don Luis Antonio de Borbón y Farnesio a Ventura Rodríguez. Es de estilo neoclásico y está inacabado. Aquí reunió Don Luis a Bocherini, Goya, etc. Quizá las obras más cercanas de Goya son las que tuvieron que ver con Luis de Borbón: "La familia del Infante don Luis" o la "Condesa de Chinchón", hija del mismo y esposa de Godoy.

Santuario de San Pedro de Alcántara Construido en el S. XVIII, de estilo neoclásico, destaca la capilla central, de planta centralizada. El Santuario alberga el museo "Alcantarino" , dedicado a San Pedro y a las riquezas de sus devotos. La romería a este santuario es muy popular, junto a la Virgen del Pilar, es el Patrono de Arenas.

¿Dónde comer?

El Marquesito. En un caserón de posguerra a las afueras, rodeado de naturaleza y de los picos de Gredos, este restaurante ofrece una cocina sencilla y sabrosa, con platos como la tosta de morcilla con cebolla caramelizada la lasaña de verduras, las chuletitas de cordero con uvas y ajos tiernos, el bacalao ali oli sobre suflé de espinacas o la tarta de queso con frutos del bosque.

Casa Carmela. Aún más perdida en el monte en las afueras, en pleno valle del Tiétar, una encantadora casa rural con comedorcito: siete mesas, puestas con gusto, y una cocina cuidada. Pero quizá lo mejor sea alojarse aquí y preparar una excursión por el monte bien pertrechados con el picnic a la antigua que nos prepararán para llevar: tortilla de patatas, pimientos fritos, escalopes empanados... Lo clásico serrano.

Hostal Mira de Gredos (Hoyos del Espino, a 17 kms ). Una de las mejores mesas de la zona de Gredos. Cocina regional pero sin vulgaridades, desde las sopas de ajo hasta el hojaldre de manzanas reinetas, pasando por las patatas revolconas, las alubias de Navalonguilla y la ternera de Ávila. Todo ello, por el hijo de la casa, César Hinojal, formado en excelentes casas de Madrid, y por su madre, Inma, la cocinera de siempre.

Vinos

Gredos es hoy, junto al Priorato en Cataluña y la Ribeira Sacra en Galicia, la zona vitícola de montaña más en auge de España. Cubre tres provincias, pero sin salirnos de la de Ávila podemos disfrutar los extraordinarios Pegaso, de Telmo Rodríguez, en Cebreros; Rubor, de Rubén Díaz y Orlando Lumbreras, también en Cebreros, y Ambiz, de Fabio Bartolomei, en El Tiemblo.

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