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De aquí para allá: Llanes

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna comentan lo que hay que hacer, comer y visitar en Llanes.

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El extremo oriental de la costa asturiana es Llanes. A un paso de las costas fantásticas de Cantabria, Llanes posee un atractivo especial que une la geografía, la historia y la intervención de todos aquello que hacen de este centro comarcal una delicia.

Llanes tiene el encanto de poseer un entorno urbanístico reducido , pero rico en edificios. En el paseo de Llanes hay que contar, entre otras cosas con:

El puerto que se adentra en la ciudad, a los pies de la calle principal con su cafeterías y pastelerías. El recuerdo medieval de la torre del castillo con origen en el s. XIII. La Iglesia de la Asunción ,con vestigios del S. XIII al XVIII.

Los palacios que van desde los antiguos nobles a los indianos que , en el S. XIX, volvieron a transformar las casa y ciudades que los vieron nacer. Entre otros, la Casa del Cercaú, Posada de Menera, Gaztañaga e, incluso, el Ayuntamiento y el Casino.

En el puerto , se encuentra la obra de Agustín Ibarrola con los cubos pintados de colores. Llanes es uno de los más peculiares lugares de la costa asturiana y cantábrica.

¿Dónde comer?

El Retiro (en el barrio de Pancar, a 1 km. del centro). Ricardo González Sotres, alumno y ex segundo de Nacho Manzano -el líder de la renovada cocina asturiana- regresó al bar-restaurante familiar a las afueras de Llanes. Lo convirtió en incipiente meca para los que aman una cocina regional modernizada, fresca y pura. Un par de años, la remodelación total acabó la gran obra. Prueben su ostra con manzana, albahaca y limón verde, su inenarrable arroz con pitu de caleya (pollo de corral, vamos), su bacalao con guiso de sus callos, garbanzos y azafrán... o su premiada crema de mascarpone con helado de piña, café y menta. Inmenso. Y detalles como los vinos generosos del Equipo Navazos no engañan.

Taberna El Bálamu. En el mismo y muy moderno edificio de la Rula, que es como aquí se llama la lonja de pescado, con una formidable vista sobre el puerto pesquero (y la posibilidad de ver la subasta). Muy simpático y luminoso, una cocina marinera de primera con grandes productos (rey, san martín, cabracho...) y, para los carnívoros, el eterno cachopo de solomillo o hígado de ternera encebollado. Buen pastel frío de turrón para terminar. ¡Ah! En bable, un bálamu es un banco de peces.

El Jornu (Pancar). Un mesón sencillísimo pero con una espectacular cocina de producto: pimientos rellenos de bacalao, rollo de bonito, arroz caldoso con almejas, calamares rellenos en su tinta, cabracho a la plancha son irreprochables. Si encima tuviese algún postre hecho en la casa, sería perfecto...

Qué bebemos.

Cangas del Narcea está en el otro extremo de Asturias, pero sus excelentes vinos, renacidos del olvido, llegan hasta aquí: prueben los de Escolinas, de Chacón Buelta y de Monasterio de Corias.

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