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De aquí para allá: Arrecife

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna comentan la historia y lo que hay que hacer, visitar y comer en la capital de Lanzarote.

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La capital de Lanzarote es una ciudad que debe mucho al comercio. Comenzó a desarrollarse en el S. XVI. De ese momento parten los principales monumentos históricos como son:

Castillo de San Gabriel, una fortaleza que sirvió de construcción defensiva. La iglesia de San Ginés, que se convirtió en el faro de la población en el S. XVIII.

El museo de San José, dentro del castillo que estuvo bajo la supervisión del gran César Manrique. La ciudad, que tiene su principal sustento en el comercio, ofrece al visitante varias calles que se han convertido en zona de comercio. Arrecife es el oasis comercial de una isla que ha hecho del paisaje su seña de identidad.

Imprescindible ver lo que César Manrique conservó de Lanzarote: paisaje volcánico, malpaises y lugares intervenidos por el artista y arquitecto, incluyendo la capital de Lanzarote, Arrecife.

Ruta gastronómica:

Aguaviva. En Playa Honda, junto a Arrecife, es actualmente la gran mesa de la capital de la isla y su entorno, bajo la dirección de los asturianos Javier Bartolomé y Luis Tamargo. Inspiración canaria, pero con un apresto moderno al gusto del momento, y vocación muy marinera: vieiras con yogur de azafrán y aceitunas negras, sardinas del país escabechadas con almíbar de guindilla y limón cherne con salsa de erizos y arroz basmati, espuma de cabrales y gelatina de manzana, carpaccio de higos

La Puntilla. La terraza hacia el Charco de San Ginés, esa pequeña laguna de agua marina que penetra een Arrecife, es un aliciente tan poderoso como la oferta culinaria de este agradable restaurante, que sirve una cocina muy canaria a base de pulpo con papas y mojo hervido, panceta de cochino negro, solomillo de atún, venado curado y marinado con queso majorero, rúcula y vinagreta de soja, y para terminar un huevo mole, guarapo (bebida extraída de la savia de palmera canaria), helado de gofio.

Lilium. Con Lilium llega a Arrecife la temida palabreja 'gastrobar', otro de los signos de identidad de la mesonería acttual. Su especialidad es el producto local, vinos incluidos, y una cocina de toques modernos, 'evolucionados', como se dice ahora: calamar sahariano a la sartén con papas rellenas de mojo, cochino negro canario confitado a baja temperatura con matices de plátano y de maracuyá, flan de chocolate y gofio, milhojas de queso con cremoso de maracuyá.

Vinos

Aunque los vinos blancos y dulces de uva malvasía son la especialidad histórica de Lanzarote, prueben algunos buenos tintos como el Tinto Barrica de la antiquísima bodega El Grifo, hecho con uvas listán negro, la misma de Maceración Carbónica de Bodegas Bermejo y del Barreto Tinto. Sin complicaciones, adaptados a la cocina local.