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De aquí para allá: Almansa

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren la gastronomía y lo que hay que hacer y visitar en esta localidad albaceteña.

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La ciudad de Almansa se encuentra en la provincia de Albacete, en el llamado Corredor de Almansa, un lugar que servido de comunicación entre Levante y Castilla. Su destino ha estado ligado a las culturas levantinas en lo rupestre y en lo económico. Fue conquistada a los almohadas por Fernando III y fue territorio intermedio entre las coronas de Castilla y Aragón. Perteneció al marquesado de Villena y es conocido por la célebre batalla de 1707, en las que ganaron las tropas de Felipe V, lo que llevaría a la abolición de los fueros del Reino de Valencia y la instauración del decreto de Nueva Planta.

Visita:

Es importante visitar en primer lugar la oficina de turismo, en la calle de la Estrella, porque además de tener toda la información sobre la ciudad, hay dos exposiciones, una sobré la batalla de Almansa y otra sobré la historia del Real Madrid. Santiago Bernabéu nació aquí.

El castillo , visible desde cualquier vía de comunicación, es de origen almohada, lo construyo en su traza fundamental D. Juan Manuel y lo remato Juan Pacheco, marqués de Villena, el grueso es del S. XIV al XVI. Tiene un sala como centró de interpretación previo a la visita.

El casco histórico se agrupa en torno al castillo en forma de anillos y callejuelas. La Iglesia Arciprestal de la Asunción juntó al Ayuntamiento, palacio del S.XVIII. Constituyen el centro de la ciudad, en la plaza de Sta María.

Son importantes los conventos de agustinas y franciscanos, también la Ermita de la Virgen de Belén, del S. XVIII, a las afueras. Es la patrona de Almansa. Otro de sus lugares populares es la Torre del Reloj, de estilo barroco. Entre los edificios civiles sobresale, además del ayuntamiento, el Palacio de los Condes de Montortal.

Ruta gastronómica:

Maralba. La meritoria pareja que forman Fran Martínez en los fogones y Cristina Díaz como jefa de sala y sumiller han colocado su Maralba en el mapa (con una de las escasísimas estrellas Michelin de Castilla-La Mancha) a base de, como ellos dicen, "fundir lo de siempre de nuestro recetario manchego con lo vanguardista": No se pierdan el ajo pringue manchego con pan tostado; la sopa de gallina con yema de huevo de corral templada, polvo de morcilla y panceta; el pisto manchego con sardina marinada, o el canelón de calamar en su tinta con crema de almendras. Cristina es una gran sumiller y ofrece la bodega más interesante de Almansa.

Mesón de Pincelín. Regido desde su fundación en 1952 por la benemérita familia Blanco. Marco rústico manchego con todas las de la ley. La meca universal de los gazpachos manchegos o galianos, ese genial plato campero a base de torta (pan ácimo) y carnes de caza. Hemos visto a 'gourmets' llegados desde Australia a los que se les saltaban las lágrimas con unos gazpachos de Pincelín. Pero hay mucho más aquí, y por eso es uno de los mejores restaurantes de la región: judías pochas con chorizo y oreja, potaje de garbanzos con albóndigas de bacalao, lomitos de bacalao fresco con tomate confitado, chuletillas de lechal con pisto y patatas al montón, suflé de melocotón, bizcocho glaseado con chocolate blanco y negro...

Casa Valencia. Otro veterano en una ciudad donde se come bien y los restaurantes familiares tienen largas trayectorias, en este caso, desde 1947. Sus gazpachos manchegos son muy respetables, pero aquí el plato estelar es claramente la paletilla de cabrito lechal al horno, y presenta otra especialidad, más inesperada, entre sus entrantes: los chopitos fritos con alcachofas. Hay gambas rojas en directo de Santa Pola, y postres caseros: leche frita con helado de turrón, y también arrope y calabazate (una mezcla de membrillo, melón y boniato cocinados con cal y troceados, acompañados de arrope, reducción de mosto de uva).

Beber

Almansa tiene su propia denominación de origen, desde los años 70 del siglo pasado dominada por la casta garnacha tintorera, la única uva, al menos en España, con la pulpa negra en vez de blanca. El nivel general de los vinos es modesto, pero apunten dos buenos tintos: el Alaya de Bodegas Atalaya y el Adaras de Bodegas Almanseñas. Y un vino contracorriente: el excelente Tierras del Mediodía, de Bodegas Ampelos, es un 100% garnacha, pero garnacha tinta, la 'normal' en España. Y es que el viticultor suizo Max Egolf, propietario de Ampelos, considera la tintorera como poco refinada.

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