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De aquí para allá: Medina del Campo

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren la gastronomía y lo que hay que ver y hacer en la ciudad vallisoletana de Medina del Campo.

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Capital de las Tierras de Medina, esta ciudad vallisoletana de 22.000 habitantes ha tenido una gran importancia histórica y, actualmente, es una de las de mayor peso en la economía y el turismo de Castilla-León.

La mota, donde se sitúa su famoso castillo, tuvo población antigua. Los vacceos fueron reducidos por los romanos, que transmitieron sus conocimientos cerámicos y constructivos. A estos siguieron los visigodos y distintas repoblaciones. El nombre Madina –ciudad- se lo puso Tariq.

A partir del s. XII desarrolla su comercio en ferias y mercados y va tomando la llanura. Los Siglos XV y XVI serán definitivos en su configuración como enclave estratégico. Aquí murió Isabel la Católica y nacieron varios reyes de Aragón descendientes de la dinastía Trastámara.

El Castillo de la Mota es el monumento más destacado. Aunque tiene parte del S. XII, su configuración se debe a Enrique IV que, en el S. XV, lo refuerza y construye la torre del Homenaje. Posteriormente los Reyes Católicos lo convertirían en un fortín artillero. Tiene influencias mudéjares, góticas y renacentistas. Alberga los planos de Juan de la Cosa y ha sido centro de formación de cuadros de la Sección femenina hasta los 70. En la actualidad, combina los congresos y cursos con las visitas turísticas y escolares.

La Plaza Mayor o de la Hispanidad: En este recinto rectangular y con soportales han tenido lugar ferias y mercados durante siglos. También ofrece al visitante la Oficina de Turismo, la Casa Consistorial; el Palacio Real, o testamentario, donde vivió y murió Isabel la Católica (allí redactó su célebre testamento) y la Colegiata de San Antolín, de origen medieval, pero enriquecida entre el S. XV y el XVIII. Son destacables obras de Churriguera, Juan de Juni etc.

Balneario de las Salinas: Alrededor de fuentes termales, en el paraje de la Salinas, se ubica este balneario de aire norteño –fue construido por los mismos arquitectos que el Palacio de la Magdalena de Santander- .Está rodeado de amplios jardines.

Hay palacios como el de Dueñas, conventos e iglesias. La de San Martín aloja el

¿Dónde comer?

Madrid en el Hotel La Mota. La familia González, fundadora hace 70 años de la casa, ha recuperado su control. Buena cocina muy actualizada: alcachofas en dos texturas con jamón ibérico y 'foie', ensalada de bacalao escabechado, rabo de buey guisado y deshuesado, patatas a la importancia con jarrete de ternera o semifrío de caramelo

Alegría. En la Plaza Mayor, un bar-restaurante muy moderno, total contrapunto al centenario Continental, y actualmente más recomendable. Menús de 12 euros correctos, pero mejor la carta o los menús 'gastronómicos': pastel de cabracho, verduras a la parrilla, rabo de toro, secreto de cerdo ibérico, y siempre chuletón de Ávila o lechazo. Vinos de la Ribera y postres... de los de siempre, con la leche frita en cabeza.

La Botica (Matapozuelos, 15 kms). Una dirección interesante: toda la familia De la Cruz lleva esta excelente casa (ya con estrella Michelin y dos soles Repsol) que se centra en la cocina castellana renovada de Miguel Ángel, dedicado a explorar las posibilidades culinarias de las hierbas silvestres de los pinares y de los piñones de pino albar, especialidad del pueblo: espuma de piñón y helado de piñas verdes de pino, o ajo blanco de piñón... Pero también se ofrece la cocina tradicional de la familia, con lo que se hacen comidas mixtas muy simpáticas: garbanzos con setas, bacalao con oreja de cerdo, lechazo al horno de leña. Torrija de leche de oveja con helado de polen de abeja para terminar.

Beber

Medina del Campo, tierra tradicional de vinos tintos, está hoy en el corazón de la Denominación de Origen Rueda, cuya especialidad triunfal es el vino blanco de uva verdejo. Así que aquí tienen el corazón partido... En la propia Medina del Campo no hay bodegas, pero no es problema... Disfruten con los rueda más auténticos, los más pegados a la tierra y menos 'internacionales': un Marqués de Riscal Finca Montico , un Alius Taeda Limié, un Martinsancho o un Montepedroso.

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