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De aquí para allá: Arévalo

Encarna Jiménez y Víctor de la Serna nos descubren la gastronomía, la historia y lo que hay que visitar y conocer de esta localidad abulense.

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La segunda ciudad abulense en población -8.200 habitantes-, se encuentra en "La Moraña", comarca que debe su nombre a los moriscos. Entre el S. XII y XV se convierte en una ciudad importante por su judería, loa morería, los nobles y la presencia de los Reyes. Isabel la Católica pasó parte de su infancia aquí y los RRCC se ocuparon de fortalecer el poder real en Arévalo.

Visita

Situada en la convergencia entre el Adaja y el Arevalillo, tiene varias construcciones civiles ligadas a su historia medieval y de la Edad Moderna. Entre ellas el Castillo, modificado en el S. XV, perteneciente a los Zúñiga. Alberga el museo del Cereal. Estuvo enlazado con la muralla. Tiene influencia mudéjar.

-La Plaza Mayor, porticada, es típicamente castellana, también la plaza del Arrabal, junto al arco de Alcocer, donde se encuentra la oficina de Turismo.

Entre los edificios religiosos se encuentran:

  • Las iglesias que tienen clara influencia mudéjar, con utilización del ladrillo. Entre las que destacan: Santa María y San Martín (con las torres gemelas y pórtico) cerca de la Plaza Mayor, que han alojado exposiciones.
  • Santo Domingo de Silos, en el Arrabal, es la más conocida. Aloja a la patrona, la Virgen de las Angustias. Junto a la de S. Juan Bautista sigue oficiando como centro eclesial.
  • Otras son S. Miguel y el Salvador. Todas ellas de origen medieval, influencia mudéjar y desarrollo renacentista y barroco.

Otros lugares fuera del casco histórico son:

  • La Lugareja, ermita de estilo mudéjar con gran torre cuadrada.
  • Centro de Interpretación de la Naturaleza en la Plaza Real
  • Museo de la Historia de Arévalo en el Palacio de los Sesmos.

¿Qué comer y beber en Arévalo?

Asador Siboney. Es el nuevo líder en el 'ránking' de las mesas de esta villa, capital del cochinillo. El marco llama la atención: un palacete del siglo XIX con muchas antigüedades. Javi Rodríguez ofrece un magnífico jamón ibérico o unas finas mollejas de lechazo churro rebozadas con ajos para abrir boca, y luego los consabidos cochinillo de Arévalo, lechazo de raza churra y un reputado bacalao al ajoarriero. También carne roja de raza avileña. Postres caseros.

Las Cubas. Sólo 25 años de existencia: un pipiolo por estos lares. Pero, con David Arias al horno y los fogones, una de las mejores cocinas de Arévalo y el mejor tostón, magistralmente hecho sin excesos de grasa y con una fina piel crujiente. Lechazo también. Se empieza por la sopa castellana o con unas excelentes croquetas y se termina por el flan de queso: no busquen moderneces por aquí.

La Pinilla. Un genuino monumento desde 1878, regido hoy por la familia Criado. Gran tostón, claro está, de producción propia en su granja, y un gran horno de leña en su rústico comedor castellano. Buen revuelto de morcilla, buen arroz con leche.

Beber

¿Habrán llegado a esta esquina de la provincia algunos de los grandes vinos abulenses de la sierra de Gredos, de uva garnacha, hoy entre los mejores de España? Esperemos que sí, y por si acaso aquí van tres de los mejores: Rumbo al Norte, de Comando G, Vino de Familia, de Raúl Pérez, y Ataúlfos, de Daniel Gómez Jiménez-Landi. Tan grandes como los más grandes de Châteauneuf-du-Pape (que es donde la garnacha española se hizo famosa).