
Mayorga arde en el Vítor
Miles de persona asisten a la tradicional quema de pellejos en honor a Santo Toribio

Fiesta de Interés turístico Nacional en la que el fuego es el protagonista. Gran poder de atracción y una mágica fascinación, mezcla de tradición y devoción, que, cada año, hace que los vecinos de Mayorga salgan a la calle, cada 27 de septiembre, para recordar con sus pellejos ardiendo la lejana noche de 1737 en que regresó a la localidad la segunda reliquia de su patrón, Santo Toribio de Mogrovejo.
A las diez de la noche, un año más, miles de mayorganos desfilan desde la ermita del santo patrón el Vítor, una tabla que se rodea de una tela y se adorna con flores colocándose en lo alto de una vara.
Un buen número de pellejos ardiendo, prendidos en una hoguera momentos antes, se situarán ante la emblemática enseña a la que se irán incorporando cientos de mayorganos que un año más, formarán un río de fuego que poco a poco irá avanzado por las calles del municipio vallisoletano de Mayorga de Campos
Una procesión que se remonta al año de 1737, cuando la noche del citado día, los vecinos salieron a recibir la reliquia de Santo Toribio, provistos de antorchas. Actualmente el pueblo sale a la calle con ropas de antaño, portando viejos pellejos con pez, sujetos a unos varales, que se prenden, mientras cantan y bailan en el cortejo. La procesión termina cuando El Vítor o estandarte llega a la Ermita, sobre las cinco de la madrugada. El fuego, el olor a pez quemada y los cánticos hacen de esta fiesta un acto único, digno de ser vivido.
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