Sánchez llegó al poder en 2018 a través de una moción de censura blandiendo como excusa la corrupción del PP y, posiblemente, saldrá de la Moncloa protagonizando uno de los mayores y peores escándalos de corrupción de la democracia española.
Y no, no me refiero tan sólo al llamado caso Koldo, que, en realidad, no es otra cosa que el caso Ábalos, caso PSOE y, en última instancia, caso Sánchez, sino a la profunda corrupción institucional que se ha implantado en el conjunto de España.
La corrupción del PSOE va mucho más allá del enriquecimiento personal ilícito de unos pocos o la malversación de dinero público de otros muchos. La corrupción del PSOE es un mal endémico y mucho más peligroso, puesto que carcome, directamente, los cimientos mismos de la democracia, la Constitución, el Estado de Derecho y la libre y pacífica convivencia entre los españoles.
La corrupción de Sánchez es la peor corrupción posible, puesto que, en esencia, consiste en utilizar todos los resortes del Estado en beneficio propio, con el único y exclusivo fin de mantenerse en el poder… A toda cosa y a cualquier precio, caiga quien caiga, perjudique a quien perjudique, cueste lo que cueste. TODO, absolutamente todo y más, con tal de permanecer en la Moncloa.