...que cuando tu voz me desnuda se estremece mi memoria,
que empieza justo en el momento
en que mis labios quisieron besar los tuyos por primera vez.
Y te hago más preguntas que te obliguen a mirarme
para poder sentir de nuevo
el peso del calor de tus ojos sobre mi piel.
Y mientras me acaricias
buscando el lugar exacto en que nace mi amor,
yo renuevo mi promesa de amarte,
de respetarte,
de darme toda a tu persona.
Y me entrego sin más condición que la de ser de ti.
La oscuridad arrullará nuestros cuerpos desnudos y fatigados
hasta que la luz del alba tardía, tamizada entre persianas,
rasgue la noche dejando a la vista
las entrañas de nuestra cama vacía.
Y yo buscaré tu olor en tu almohada
y sentiré morir de amor
por el hueco de tu cuerpo en mis sábanas.
