Tu figura la veo dibujarse en la quietud de la laguna, en las llanuras, en los recovecos, tu sombra se traslada a través de los quijeros de las acequias, atravesando alcornoques olmedas y almendros, clavando luego tus espinas de recuerdos en las rosas palmeras ortigas y rododendros... y allá estas tu, donde las higueras los olmos y las acacias calman el calor de los veranos y el sosiego de los inviernos,...allá estas tu,
donde la primavera denostada, clama por un año nuevo mientras se retuerce impávida ante el fragor y la perdida de lo bello, ...allá estas tu, donde el sol reclama su impuesto, donde los amores se ensañan con los cuerpos adolescentes salidos de los 15 últimos inviernos, y las campanas de las iglesias de las aldeas proclaman el tañir de los tiempos, y luego, un susurro, un cantar, una poesía un lamento, decide por que las esquinas los repechos las acacias los olmos, las lagunas los años, los amores y los tiempos, allá estas tú, qué he de hacer para que las rosas dejen las espinas de los recuerdos y romas tornen, si yo quiero ver tu cuerpo natural y fresco, no a través de las lagunas ni de los espejos,... que he de hacer para no buscarte entre las sombras ni entre estaciones, no necesito campanas ni repechos,
te necesito a ti al natural, necesito tu cuerpo, tus labios tu corazón tu amor tus senos, fuente de vida caudal donde volvía todos los días del año como las golondrinas al nido anual, luego, cuando te echo en falta, te buscaría mas allá de lo posible, cuando te echo en falta yo muero, le preguntaría por ti al caminante, a las flores viejas a los viejos tiempos, a las pequeñas aventuras y a los grandes recuerdos, le preguntaría por ti al gorrión al jilguero al vencejo, le preguntaría por ti... incluso al viento.
Dónde estás tú, porque te echo tanto de menos, por que esta tristeza que embarga mi cuerpo, por que la noche avanza hacia mi, por que tan solo queda el recuerdo donde estás tú, por qué abandonaste mi vida, por que me dejaste viviendo, te necesito tanto, que cansado de buscarte y sentado en el portal de nuestra casa, mientras los años y los temblores recorren mi cuerpo, medito, por qué no me fui yo, y no tú, pienso.
