Es Amor

Carta de amor: "Una ilusión"

Presentado por Ayanta Barilli | 2:54

Ayanta Barilli lee la carta de amor del día.

3 de Septiembre de 2013
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  • Intervienen: Ayanta Barilli

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Amo una ilusión sin límites, una ilusión infinita, inventada sobre una mujer que existe de verdad, a la que ni pertenezco ni me pertenece.

Una ilusión que flota en un tiempo y espacio donde no cabe, porque no es compatible con ninguna otra. Es tan distinta, tan desigual, que a veces se hace irreconocible, y en alguna otra ocasión tan distante estaba que ha roto, sólo esos finísimo hilos, que como flecos se han desbrozado simplemente, sin que el verdadero cuerpo se haya lastimado lo más mínimo, imponiéndose al día siguiente o lo más a dos días. Despertada de nuevo por un "heyyy", susurrante que se ha oído por quien esperaba ansioso oírlo.

Se que es una ilusión inventada y que detrás vendrá la distancia progresiva, cuando ese misterio de encuentro casual, tome realidad. Porque esa ilusión no está basada en la realidad. Si lo fuera, no le llamaría ilusión, quizás sueño, porque dicen que a veces los sueños se hacen realidad.

No, no quiero un sueño, porque los sueños terminan pronto y luego viene un despertar de realidades confusas. Prefiero mi ilusión, que dura lo que uno quiere. Pero una ilusión inventada, tiene que tener a alguien que la sustente. Podía ser yo, pero mi yo es insuficiente, busquemos en la casualidad de la vida, el complemento de esa tándem. La ilusión, yo y ese complemento que buscábamos y la energía viva de crearla, hizo que surgiera de no sé dónde, ni de qué forma alguien, que como un rosal, surgió de la zarza más espinosa que puedes imaginar.

Tomando forma de mujer, le pregunté su nombre. Y así fue, como poco a poco se fue forjando una ilusión, una "amistad" de palabras, que raro era el día que no se ponía un eslabón más a da cadena. Primero de papel, después se fue tejiendo de plata, sin saber por qué, ambos hacíamos la misma pregunta y ninguno osó responder.

Horas y horas la ilusión se balanceaba alegre, nunca llegó la noche, siempre el día o la madrugada, cuando los ángeles duermen, y la belleza se ensalza y brilla con luz propia, como esta ilusión mía, que no sé si es compartida por la otra parte ilusionada.

Fernando Carrasco

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